Lista de todas las publicaciones:

1- Exposición de la Fe Cristiana

2- De la era actual, el nihilismo y Jesucristo

3- De los Nombres De Dios

4- De los Nombres De Dios. Versión resumida

5- Del símbolo y de la importancia de lo exterior.

6- Del Cuerpo Místico De Cristo

7- El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo

8- Arquetipo e imagen

9- El pecado

10- El Sufrimiento

11- La Consagración

12- La Gran Señal en el Cielo

13- Análisis del mundo moderno

14- El Principio. Génesis 1:1-5 y Juan 1:1-5.

15- Identidad, seguridades y aceptación de nosotros mismos

16- La Canción de las canciones

17- La Ley, La Gracia y El Espíritu Santo

La Ley, la Gracia y el Espíritu Santo.

El hombre, desde que cayó en la oscuridad del desconocimiento de Dios y de si mismo por el pecado original, está bajo la maldición de la ley. Es imposible para el hombre cumplir la ley mediante sus fuerzas naturales y en consecuencia vive en el pecado arrastrándose por la tierra y tragando el polvo de las miserias del exilio. La ley debe ser cumplida espiritualmente; solo el Hombre regenerado por el Espíritu de Cristo es capaz de cumplir la Ley y, libre de todo egoísmo, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo; mandamientos que Nuestro Señor destacó como los fundamentales indicando que todos los demás dependían de ellos.

Es por esto que Cristo indicó que el no vino a abolir la Ley y los profetas sino a darles cumplimiento. Cristo, El Hombre Nuevo, paradigma del Hombre regenerado, sin pecado, cumplía naturalmente la Ley y, por el regalo de Su Santo Espíritu, nos capacita para cumplirla a nosotros los cristianos transformando nuestra naturaleza caída, regenerándonos y haciéndonos Hombres Nuevos sin pecado a su imagen y semejanza. Entonces es Cristo mismo el que cumple la Ley en nosotros, pues entonces Él es en nosotros y nosotros somos en Él (Juan 14:20 y 17:21-23). Cristo mismo es la Ley y solo transformándonos en Él y participando de su Ser, de su Vida es posible cumplir la Ley. Este es el Paraíso, la tierra prometida y la tierra de los vivientes; Cristo.

Hasta aquí hemos visto como la manera de cumplir la Ley es haciéndonos uno con Cristo y cómo esto solo es posible mediante la obra transformativa del Espíritu Santo en nosotros y no mediante nuestros esfuerzos. Ahora bien, ¿Son necesarios nuestros esfuerzos y nuestras obras para que el Espíritu Santo pueda realizar esta obra Santa en nosotros? ¿Cual es el papel que jugamos nosotros en nuestra Salvación?

Las palabras de Cristo en la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9, Marcos 4:1-9 y Lucas 8:4-8) son claves para traer luz a esta cuestión. En este pasaje Cristo nos indica que es posible que la palabra caiga en mala tierra o que sea ahogada por los cardos y los espinos, los afanes de este mundo, y no fructifique. La tierra alude a nuestro ser en este mundo y a nuestra relación con este siglo y todo lo que conlleva. La semilla alude a la palabra de Dios: tanto a la buena nueva del evangelio, como a Cristo, Palabra de Dios, en nuestro corazón como Espíritu Santo y a la Fe (sal 126:6, Mateo 17:20) y los frutos aluden a la Vida eterna, la vida nueva en el Espíritu, la comunión con Dios a la que hacíamos referencia que es el fin de la vida Cristiana.

Es en la tierra, en su relación con las cosas transitorias de este siglo, donde el hombre puede actuar. Lo demás, el crecimiento de la planta, es obra de la Gracia. No podemos sustituir la obra transformativa del Espíritu Santo con nuestros esfuerzos pero si que es nuestra responsabilidad cuidar nuestra tierra enfocando nuestra vida en Cristo y evitando diluirnos en los asuntos de este mundo a fin de que el Espíritu Santo pueda hallar en nosotros una tierra fértil donde la semilla de la Fe pueda germinar, crecer y producir los frutos del reino. Mediante la oración, el agua y la luz de Dios necesarias caerán del cielo y la semilla de la fe se convertirá en el gran árbol del reino (Mateo 13, 31-35).

Lo que esta en nuestra mano es desenvolvernos en este mundo lo mas fielmente posible a las instrucciones de Cristo, siempre confiando en su misericordia ante nuestras inevitables caídas (MT 18:7), y buscar recibir todo lo demás en la oración. Los pies bien asentados en la tierra (buena conciencia) mirando al sol (viviendo en oración).

En la experiencia dicen que el esfuerzo es mas necesario al principio, cuando las pasiones están mas vivas y el amor a Dios aún es débil en nosotros o mejor dicho cuando aún no hemos sintonizado con el amor que Dios nos tiene, pues amar a Dios es dejarse amar por Él. Aquí el hombre se conduce intentando agradar a Dios interpretando cual será su voluntad mediante el concepto que se ha formado de Dios por la lectura de la Biblia y la educación que ha recibido pero no tiene una experiencia real ni una guía directa de Dios.

Llega un momento, cuando el sentimiento de la presencia de Dios se ha hecho fuerte en nosotros y ha pasado a ser sensible, cuando el árbol se ha hecho grande y las aves de los cielos ¿quizás una alegoría de los pensamientos? hacen nidos en sus ramas (Lc 13:32), en que resulta mucho mas sencillo pararse a discernir y hacer las cosas siguiendo la voluntad de Dios. En estas etapas de comunión esa luz de la presencia de Dios en nosotros nos indica el camino a seguir y en caso de duda, cuando tenemos dudas sobre como debemos actuar no estando seguros de si una acción en particular va a ser o no conforme a la voluntad de Dios, es util seguir un consejo que leí en el blog elsantonombre: proyectarnos en el futuro e imaginarnos habiendo realizado la acción acerca de la cual tenemos dudas; entonces la gracia nos mostrará si ese es o no el camino que debemos tomar viéndose o no fortificado el sentimiento de amor, paz y comunión con Dios. Aquí el hombre ya no se conduce movido por su interpretación de cual será la voluntad de Dios sino que Dios mismo le guía y le mueve de manera directa.

Este estado de comunión es a lo que se refieren los orientales cuando hablan de hacer descender el intelecto al corazón, lo que, si no me equivoco, es equiparable al estado de Gracia o a caminar en el Espíritu. Antes de llegar aquí es necesario gran esfuerzo y lucha para dominarnos y hacer la voluntad de Dios, pero aquí ya contamos con una ayuda sensible del Espíritu Santo y la paz supramundana y el amor a Dios se convierten en un refugio contra los zarandeos de los deseos de la carne y un punto de apoyo que nos permite vivir haciendo la voluntad de Dios de manera natural.

El amor a Dios es la principal muralla que nos protege de las tentaciones y hace dulce el esfuerzo. En las etapas en las que ese amor es débil aparecen las tentaciones de buscar satisfacciones fuera de Dios pero cuando el fuego del amor a Dios arde con fuerza ni siquiera supone un esfuerzo abstenerse de los placeres del mundo porque lo único que se quiere es a Dios y todas nuestras pasiones están ordenadas correctamente hacia ÉL. Entonces vivimos la vida del Espíritu y de manera natural cumplimos la ley, pues en esos momentos, el Hombre Nuevo, que no puede pecar porque es Hijo de Dios nacido de Dios (1 Juan 3:9) domina en nosotros en lugar del hombre viejo carnal esclavo del pecado.

Ahora bien, los autores con experiencia en esto siempre dejan bien claro que este estado de gracia o unión del intelecto y el corazón, no es algo que se pueda obtener por los propios esfuerzos sino que es puro Don de Dios que nos será otorgado cuando El considere oportuno. Hasta entonces debemos luchar lo mejor que sepamos y podamos y esforzarnos en enfocar nuestra vida en la búsqueda de Dios y guardarnos de los afanes de este siglo a fin de que la buena semilla se desarrolle y fructifique. Los que tienen experiencia dicen que es necesario pasar por crisis de fe y amor en el camino de unión con Dios a fin de purificar nuestras intenciones. En estos momentos en que nuestra debilidad e impotencia se hacen patentes debemos confiar ciegamente en Cristo apoyándonos en su omnipotencia, su misericordia y su amor por nosotros perseverando hasta el fin. El que persevere hasta el fin, éste será salvo. MT 24:13.


                       

Citas:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. génesis 3:17-18

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:36-40

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo 5:17

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 5:20

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. juan 5:39-40

Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece. juan 9:41

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Juan 14:20

para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.Juan 17:21-23

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). galatas 3:13

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. romanos 3:20

Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. romanos 7:14

Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Mateo 13:31-32

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:9

la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1 corintios 3:13-15

el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Filipenses 1:6.

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Juan 10:28-29


             

La Canción de las canciones

Así como una onda sube y baja en igual medida hasta que cesa la vibración, a cada alegría terrena le sigue una tristeza directamente proporcional. La ausencia de lo que causaba la alegría llega, pues en esta vida todo es impermanente, y tiene lugar una pequeña muerte que nos anticipa nuestro irremediable final donde todo apego y toda cadena que nos une a este mundo serán disueltos.

Es ahí, donde ya no hay mas vibración, donde esta el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de Dios. Ahí esta el silencio que sostiene todos los ruidos; el vacío lleno que sostiene todas las ondas; la esencia que sostiene todos los fenómenos; el lugar donde no hay si-no sino solamente el gran SI, lo que Es.

Pongamos nuestra esperanza y busquemos nuestra alegría en el inmutable, busquemos alcanzar ese gran silencio de la muerte mística donde el aspirar – espirar de la respiración cesa, el péndulo se detiene, la serpiente alza el vuelo, la canción de nuestra vida se silencia y deja lugar a la canción de las canciones y ya no hay perturbaciones temporales sino solo la presencia de El Que Es; El Gran Rey Jesús El Cristo; nuestro Señor y Salvador.

Identidad, seguridades y aceptación de nosotros mismos

Como una reacción al dolor y a la carencia que experimentamos al nacer en este mundo, cada uno de nosotros ha desarrollado una personalidad (etimológicamente del griego máscara) que le sirve como refugio para afrontar el día a día con todo lo que conlleva. Esta personalidad, que confundimos con nuestra verdadera identidad, esta fundamentada sobre ciertos pilares que son las cualidades en las que depositamos nuestra autoestima. Así, alguien dotado de excepcional belleza o inteligencia  fundamentará su autoestima  en esas cualidades y depositará en ellas su seguridad a la hora de relacionarse con el mundo exterior y todo lo que conlleva. Lo mismo ocurre cuando nos sobreidentificamos con un determinado rol que desempeñamos en un determinado momento de nuestra vida, ya sea una determinada profesión de la que nos sintamos orgullosos, alguna otra función que desempeñemos o algún determinado logro como por ejemplo ser campeón de algún deporte.

El problema (y la solución) radica en la fragilidad de esas columnas. Una parte fundamental en el camino de conocimiento de Dios y de nosotros mismos pasa por la demolición de estas frágiles columnas o fortalezas donde fundamentamos nuestra seguridad. La providencia divina nos regalará las vivencias necesarias para que se evidencie esta fragilidad. Estos son momentos de gran dolor y amargura que se viven como una autentica muerte ya que, realmente, aquella falsa identidad con la que nos identificábamos muere. Podemos encontrar un ejemplo común en mujeres hermosas que, como consecuencia de una sociedad donde en gran parte se ha valorado a las mujeres por su belleza, han depositado en su hermosura su seguridad y se han sobreidentificado con ella. Estas mujeres sufrirán una mala vejez y sentirán como una muerte la natural pérdida de la belleza que acompaña el envejecimiento; sufrirán lo que se llama un crisis de identidad. Muchas de ellas recurren a la cirugía estética para intentar remediar lo inevitable. Todos nosotros tenemos esas columnas, esas ciudades amuralladas. Podemos reconocerlas por la exagerada reacción de ira, amargura, tristeza que surge en nosotros cuando algún evento hace que se tambaleen. Así, alguien que haya fundamentado su autoestima sobre su inteligencia, sentirá terror a hacer el ridículo quedando como un tonto, un campeón de tenis que se haya sobreidentificado con ese logro vivirá como una muerte el momento en el que empiece a perder partidos y no podrá tener paz consigo mismo a menos que gane o el matón del instituto vivirá momentos tristes y amargos cuando el niño nuevo le de una paliza. Muchos de los autoreproches nacen de nuestra incapacidad de proteger esas frágiles columnas de las embestidas de la vida, nuestra incapacidad de proteger nuestra frágil identidad de su inevitable muerte.

Cuando el hombre experimenta el amor de Dios es cuando puede aceptarse plenamente a si mismo. Entonces se siente amado, deseado, protegido y en Paz con toda la creación. La anterior hostilidad del mundo exterior desaparece y el hombre transfiere los cimientos de su seguridad y de su identidad desde aquellas frágiles columnas al eterno y estable amor de Dios. El descanso y la paz que experimenta no se puede describir. Ya no tiene que mantener aquel agotador esfuerzo por proteger la imagen de si mismo que le permitía desenvolverse y relacionarse consigo mismo y con el exterior. Lo que es o lo que deja de ser ya no le preocupa; es amado por Dios y eso basta. Ha vislumbrado su verdadera naturaleza de Hijo de Dios y ha encontrado su verdadera identidad, su verdadero Nombre, en el Amor De Dios.

Este momento es el FIAT LUX que separa el día de la noche y a partir de aquí se iniciará una lucha entre la luz y las tinieblas en la tierra de nuestro ser. Las viejas tendencias del hombre aún no han sido purificadas y el deseo de ser por nosotros mismos al margen de Dios, nos impulsa a robarle lo que gratuitamente nos estaba regalando, edificarnos unas nuevas y frágiles columnas como las anteriores y, reproduciendo el pecado de Lucifer, pudrirnos con el recuerdo del ser que recibíamos de Dios en la oscuridad de nuestro orgullo. Nos volvemos a crear otra falsa identidad sobre las columnas del recuerdo de lo que gratuitamente recibíamos de Dios y nos alejamos de ÉL. El sentido de las noches oscuras y purificaciones es librarnos de esas tendencias, destruir esas columnas y humillar nuestro orgullo a fin de que reconozcamos que todo lo que somos es un puro Don de Dios y no busquemos nuestra seguridad en lo que nosotros somos sino en Dios.

En estas etapas en las que el hombre se siente abandonado e incluso rechazado por Dios también surgirán autoreproches y escrúpulos que mas nacerán de aquella incapacidad para mantener nuestra nueva falsa identidad que del verdadero arrepentimiento.

Al final del camino, ya libres de egoísmo, de pecado y de culpa, muerto el hombre viejo y purificados de sus tendencias, devolveremos a Dios toda la gloria, todo el ser, nuestro Nombre verdadero, nuestra verdadera identidad que recibimos de Él.

   

El que habla de si mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. Juan 7:18

Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. Lc 14:11

   
   

Entrada relacionada: El pecado.

El Principio. Génesis 1:1-5 y Juan 1:1-5.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no la comprehendieron. Juan 1:1-5

   

Podemos interpretar las palabras del Génesis de dos maneras distintas. Una es interpretando que se refieren a la creación del mundo o macrocosmos. La otra es interpretando que se refieren a la creación del hombre o microcosmos. La relación directa entre macro y microcosmos; entre el hombre y el universo, nos permite aceptar como válidas ambas interpretaciones, pues la una no es sino el reflejo exterior de la otra, siendo ambas la manifestación en distintos planos de una misma realidad. Así, la historia y los acontecimientos que atravesará la creación exterior son la manifestación exterior de la historia y los acontecimientos que han de atravesar las almas hasta dar a luz a Cristo y, análogamente, la Nueva Creación como expusimos en la entrada “la gran señal en el cielo”. Así, el fuego que habrá de abrasar la vieja creación que menciona San Pedro en 2 Pedro 3:7 y 3:10 es la manifestación exterior del fuego que ha de abrasar nuestra vieja naturaleza que no es otro sino el Espíritu de Dios, que es fuego consumidor para nuestra vieja naturaleza bajo la maldición de la ley pero luz, agua y Paz para el Hombre Nuevo creado a imagen del Señor. La relación directa entre el hombre y el universo es la causa de que nuestras obras y nuestro estado interior repercutan sobre todo el universo. Así, quien pronuncia el nombre de Jesucristo en su interior de alguna manera lo pronuncia sobre toda la creación y quien se acerca a Jesucristo y se une con Él acerca y une a Jesucristo a todos y a todo lo demás y, volviendo a reinar sobre ella, devuelve la creación al reposo del Sabbath.

Estas distintas formas de interpretación, interior y exterior, son aplicables no solo a este relato del Génesis sino a todas las escrituras, siendo la interpretación interior la que a lo largo de la historia se ha calificado como “El sentido espiritual de la escritura”. Así, las distintas historias que se narran en la Biblia, mas allá de la realidad histórica que puedan describir tienen un sentido alegórico que apunta a realidades interiores de las que todas las almas participan y cuyo mensaje, por lo tanto, nos incumbe directamente en nuestra travesía hacia la tierra de los vivientes. Así, por poner un ejemplo, desde los orígenes del Cristianismo, numerosos místicos han identificado los pueblos enemigos de Israel como la personificación alegórica de las distintas tendencias humanas que nos alejan de Dios y por tanto de la felicidad. En mi opinión, estos relatos son de una naturaleza paradigmática y su realidad histórica obedece, no solo a los acontecimientos históricos narrados en ellas sino también a toda manifestación en el plano físico de las realidades interiores de las que toda alma participa a las que hacen referencia estos relatos.

Volviendo a los textos que pretendemos comentar, en primer lugar llama la atención su paralelismo. Ambos relatos comienzan con “En el principio”, que es la traducción de la palabra hebrea Bereshit. Los manuscritos arameos del evangelio de Juan también comienzan con esa palabra Bereshit que en griego se traduce como Arché. De esta manera, parece que lo que el apóstol Juan nos quiere comunicar es que este principio en el que Dios creó los cielos y la tierra es el Verbo de Dios, que era con Dios y que era Dios. En colosenses 1:15-18 San Pablo describe también como todo fue creado en Él y en 1:18 lo llama explicitamente “Principio”. También en Apocalipsis vemos como nuestro Señor se autodenomina “principio de la creación de Dios” Apocalipsis 3:14 y Alfa y Omega, principio y fin. Este verbo de Dios, es la manifestación de Dios, la imagen de Dios 2 cor 4:4. Dios, silencio incognoscible e ilimitado, se pronuncia a si mismo en su Verbo haciéndose cognoscible. Es en este Verbo de Dios, primera determinación del Dios indeterminado, Ser puro, luz, verdad y vida en quien todo se sustenta colosenses 1:17 hebreos 1:2 y “donde” fue creado todo lo demás colosenses 1:16. Así pues, es en su Verbo donde nosotros somos y donde fueron creados y se sustentan nuestro cielo y nuestra tierra. 

El cielo es el espíritu, la parte mas sutil del Hombre que está en contacto con Dios y la tierra alude a la materia y a los instintos mas animales y primitivos que hay en nosotros. Así la serpiente fue condenada a arrastrarse sobre la tierra tras tentar a Eva, esto es, a no tener ninguna comunión con Dios y nosotros nos arrastramos con ella llevando su imagen y tragando el polvo de las miserias del exilio hasta que, por EL Espíritu de Cristo, nuestra tierra se sujeta a nuestro cielo, nuestra carne a nuestro Espíritu y se nos concede lo que pedimos en el Padre Nuestro: Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo y, ya en comunión con Dios, gozamos de la verdadera vida comiendo el verdadero pan de cada dia, la carne de nuestro Señor Jesucristo, el maná escondido Ap 2:17 que da vida al mundo. Hasta entonces estamos en tinieblas y dormimos en la noche de la muerte. Vagamos errabundos por nuestra tierra desordenada y vacía hasta que Cristo, verdadero Sol, amanece despertándonos y se hace de día. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para que seamos iluminados con el conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Cor 4:6

Mas adelante, en Génesis 1:26 se describe la creación del hombre. Esto parece anular la posibilidad de interpretar los versículos anteriores como aludiendo a la creación del hombre como hemos hecho. Sin embargo, debemos observar que El Hombre fue creado en el día sexto, el último de las criaturas, a imagen de Dios como corona y colofón de todas ellas, para regir y señorear sobre todo lo demás. Todo lo creado anteriormente, cielo, tierra, animales, plantas alude a realidades que forman parte de la naturaleza del Hombre, pues para regir sobre ellas tienen que formar parte de el. El Hombre es la perfecta síntesis de todo ello, el cúlmen y corona de la creación. Solo en el día sexto, cuando se dice que Dios creó al Hombre a su imagen, se da el título de Hombre a lo creado. Es en el Hombre donde la creación alcanza su reposo, el Sabbath. Tras el pecado original, hemos perdido la imagen de Dios y no somos dignos del título Hombre; hemos dejado de regir sobre todo lo demás y la tierra no tiene Rey; la discordia, nuestra discordia, reina en ella. En Jesucristo, El Hijo Del Hombre, nuestra naturaleza es elevada y restaurada de nuevo y, justificados por la Gracia, volvemos a ser Hombres verdaderos a imagen de Dios y a reinar con Cristo sobre el todo devolviendo la creación al perfecto reposo Sabbático.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no la comprehendieron. Juan 1:1-5

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.2 Cor 4:6

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. Deut 4:24Porque nuestro Dios es fuego consumidor. Hebreos 12:29

15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo  que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; Colosenses 1:15-18

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, Hebreos 1:1-3




Análisis del mundo moderno

Todas las civilizaciones precedentes han tenido un medio de relacionarse con el mas allá de la muerte. La realidad de la muerte ha estado presente en su cultura y han adoptado diferentes ritos o ceremonias que eran la manifestación exterior, a nivel social, de la dimensión espiritual en la concepción de la vida de sus habitantes y de su relación personal con el mas allá.

El hombre moderno, librado al ídolo de la razón y entregado a una concepción de la realidad materialista en la que solo es aceptado lo que puede ser constatado empíricamente, vive bajo el peso del sinsentido existencial en un mundo regido por el caos donde cualquier desgracia le puede suceder en cualquier momento y se ve avocado a llevar una vida que se convierte en una constante huida de la realidad de la muerte y de su angustia vital consecuencia de su interpretación materialista de la realidad. Una concepción de la realidad tal, en la que todo se termina con la muerte, es la causa directa del sistema de valores que prima en la sociedad capitalista y de la falsa interpretación de la realidad en la que se equipara la felicidad con el placer y con una vida tibia, fácil, con el menor sufrimiento posible en la que prime la sobresatisfacción de las necesidades naturales pero carente de un objetivo y un sentido profundo en contraposición a una vida sacrificada a una causa superior en la que el sufrimiento adquiere un sentido y se acepta y ofrece a la causa en cuestión. Esta es la gran desgracia del hombre moderno: No encontrar una causa a la que entregar su vida. “El hombre es capaz de soportar todo el dolor y el sufrimiento pero lo que no puede soportar es una vida carente de sentido”. Pienso que esta ausencia de una causa a la que entregar la vida, que dote a la vida de sentido, es la principal causa de la epidemia de suicidios que asola los países mas desarrollados. 

Paralelamente, la angustia existencial, el profundo vértigo que mora en el centro del corazón humano consecuencia de esta interpretación materialista de la realidad que deja al hombre sin ningún apoyo ni referencia, sin arriba y sin abajo, sin bien y sin mal, cayendo siempre hacia todos lados, a merced del caos, la desgracia y la muerte, impele al hombre a vivir en una huida constante, volcado hacia el exterior, huyendo constantemente de si mismo y del horror que lo acompaña. Acuciado por el capitalismo y el consumismo que este promueve, el hombre vive en una especie de letargo, anestesiado por las comodidades que el sistema le ofrece, siempre buscando su felicidad y realización en lo exterior. Esta huida de nosotros mismos y este tedio existencial consecuencia de la ausencia de un sentido profundo es causa directa del desenfrenado desarrollo tecnológico en nuestra civilización, apoyada y sustentada en lo superfluo. Buscando nuestra realización y saciar nuestro anhelo eterno en lo exterior, la humanidad sigue a la tecnología ciegamente como a un Dios sin saber hacia donde le lleva ni para qué. Recoge las migajas que va dejando caer de sus manos, las traga y, tan hambrienta como antes, sigue en pos de su rastro en busca de nuevas experiencias, nuevas necesidades, nuevas formas de alienarse y de huir de su angustiosa condición. La actual crisis ecológica, es en realidad la manifestación en el plano material de la crisis espiritual que vive el mundo moderno. Toda la contaminación, la basura, la muerte y la devastación no son sino la manifestación de nuestro estado interior en el plano material. Le es preciso al Hombre cambiar el enfoque; afrontar la realidad de su condición y enfocar su vida en la búsqueda sincera de la respuesta a las preguntas esenciales: ¿quien soy?, ¿por que estoy aquí?, ¿para qué estoy aquí?, ¿cual es el sentido de la vida?; cambiar el enfoque y buscar su realización en lo interior y no en lo exterior. Le es preciso al hombre encontrarse a si mismo en Dios para destruir el imperio de satanás cuyos cimientos son la ignorancia de Dios.

¿Que ha llevado a la humanidad a perder la dimensión espiritual en su interpretación de la realidad? La iglesia católica, como portadora del mensaje de Cristo y religión mayoritaria en occidente, ha asumido la misión de guiar a la humanidad hacia la divinidad y dotar a la humanidad de los instrumentos necesarios para relacionarse con el mas allá de la muerte, por todo ello, ha de tener una responsabilidad especial en el asunto en cuestión. Por todos son conocidos los abusos que hombres codiciosos han perpetrado aprovechando su posición privilegiada en puestos de mando de nuestra amada Iglesia y, a primera vista, podría señalarse esta como una posible causa de la incredulidad imperante, sin embargo, pienso que el pueblo medio era mas religioso en épocas pasadas en las que la corrupción del clero era mayor o al menos mas evidente y, a pesar de la corrupción eclesial, verdaderas manifestaciones espirituales de Cristianismo florecían por doquier. Quizás las difíciles condiciones de aquellos tiempos, en los que la esperanza de vida era muy baja, tenían el efecto de hacer mas presente a la muerte y la realidad de la transitoriedad de la vida estimulando a la gente a buscar el auxilio de la divinidad y a poner su esperanza en la eternidad.. En lugar de todo ello, pienso que ha tenido mas responsabilidad la malinterpretación del mensaje cristiano: Fomentando exageradamente la dimensión moral de su mensaje, dibujando un Dios lejano y riguroso al que era preciso aplacar mediante una virtud nacida de nosotros mismos que solo puede llevar al orgullo, valorando una falsa pureza sobre la misericordia y la bondad, convirtiendo la vida espiritual que Cristo nos ha regalado con el don de Su Santo Espíritu en el mero cumplimiento de una serie de preceptos y leyes externas y convirtiéndolo en una pesada carga, la humanidad, incapaz de trascender la letra para alcanzar el Espíritu, lo exterior para alcanzar lo interior, El símbolo y el rito para alcanzar la realidad interior que simboliza, ha concebido un Dios que nos quita la libertad y, en busca de esta libertad, ha decidido matar a Dios y prescindir de Él. Es el momento de la noche oscura. Es el momento de que la humanidad compruebe que la libertad no tiene nada que ver con el libre albedrío, ni con obedecer a nuestras apetencias, ni con satisfacer todos nuestros deseos; Es el momento de que la humanidad compruebe que solo Dios puede colmar nuestro anhelo eterno; Es el momento de que la humanidad compruebe que Dios es nuestra libertad. Miro esta oscura etapa con optimismo. Así como Dios permite crisis de Fe y noches oscuras en la vida de los Cristianos para purificarlos, pienso que esta noche oscura a nivel global es una etapa necesaria para destruir todos los falsos conceptos que nos habíamos formado alrededor del concepto “Dios” y redescubrir a Dios en el verdadero amanecer.

La iglesia católica, consciente de la perdida de adeptos y acuciada por la amenaza del crecimiento de las comunidades evangélicas, ha adoptado la estrategia de enfatizar el aspecto moral y social del Cristianismo en detrimento del aspecto Espiritual, que constituye el verdadero núcleo del mensaje Cristiano, y, en lugar de fomentar los tesoros de mística y espiritualidad que la Iglesia católica alberga, ha optado por fomentar la secularización de sus formas con el objetivo de hacerse mas comprensible y cercana a la gente de a pie. Estoy en contra de la rigidez litúrgica y pienso que una verdad espiritual puede traducirse en muchas manifestaciones distintas, el problema viene cuando la liturgia deja de ser la traducción de una verdad espiritual y pasa a ser una mera manifestación terrena que no apunta a ninguna realidad interior desalándose la sal y perdiendo su función de acercar al hombre a esas realidades interiores que deberán experimentarse vivencialmente (ver entrada Del símbolo y la importancia de lo exterior). Se fomenta el uso de música moderna y se acompañan los tiempos de adoración con músicas con letras sentimentaloides que rompen el silencio; he visto frailes pisoteando la dignidad de su vocación bailoteando coreografías ridículas; se promueven dibujos de Cristo como un apuesto jovencito sonriente que atentan contra la hondura insondable, la solemnidad y el misterio que destilan sus Santas Palabras y la iglesia habla de todo y se olvida de la que debería de ser su única misión: acercar a las almas a Cristo. En definitiva, se sigue la errada estrategia de captar a las gentes mediante cebos de carne poniendo un velo terrenal sobre la iglesia cuya llamada es ser casa de oración y alternativa a lo terrenal y, cerrando así la única alternativa a lo terrenal, se le ofrece una imagen de Cristo y de su Iglesia al mundo completamente carnal y completamente alejada de los frutos del Espíritu. La iglesia debe reflejar el contacto con lo divino, todo lo terrenal debe callar en ella afín de que lo divino se manifieste. debe ser casa de oración y no guarida de manifestaciones mundanas. Además se vende toda esa parafernalia como si fuera espiritual confundiendo los frutos del espíritu con los frutos de la carne llamando al bien mal y al mal bien, a lo dulce amargo y a lo amargo dulce, arriba con abajo y abajo con arriba y poniendo un velo carnal y oscureciendo la luz del espíritu con luces de carne, se impide la manifestación de lo divino en la iglesia impidiendo que la gente, que tanto necesita a Dios, vea en ella una alternativa y una esperanza a la vanidad de este mundo.

Occidente necesita desesperadamente recuperar una dimensión espiritual en su concepción de la vida y la iglesia, portadora del mensaje de Jesucristo, que es la plena revelación de Dios y la respuesta de Dios a todas las necesidades existenciales de la humanidad, con grandes tesoros de Mística y Espiritualidad en sus arcas, cuenta con los medios para cumplir su misión y, con la mirada fijada en el cielo, dar a conocer a Jesucristo y llevar a las gentes a una relación personal con Él y servir de apoyo y ayuda en el camino de unión de las almas con Dios. En lugar de ello, posando su mirada en las cosas de la tierra, olvidando la que debería ser su única misión, se contenta con dar un mensaje social y moral que jamás podrá satisfacer los anhelos de eternidad del alma humana. Debemos dar media vuelta y fomentar la dimensión espiritual y mística del cristianismo y no su secularización. Cristo vino para Deificar la naturaleza Humana y llevarnos a la unión con Dios, no a crear una ONG ni a decirnos que tenemos que ser buenos en una dimensión moral. El Cristiano no es bueno, Dios mismo es la bondad del Cristiano. El Cristiano está llamado a desaparecer y encontrarse en la inmensurable bondad, la luz, el ser de Dios.

Entrada Relacionada: De la era actual, el nihilismo y Jesucristo.

La Gran Señal en el Cielo

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:1 y Apocalipsis 12:5

Los dolores de parto y la semilla en la tierra son imágenes que ilustran nuestra condición terrenal (Juan 12:24, Juan 16:20-22). Esta condición terrenal es identificable con el anhelo de los bienes del cielo: la oscuridad que anhela la luz, la sed que anhela la saciedad, la mujer que anhela descendencia. Este anhelo de los bienes eternos implica la ausencia de estos y es el “recipiente” necesario para que estos se manifiesten y lleguen a ser. Este anhelo: sufrimiento, sed, oscuridad es el necesario “NO” donde se ha de manifestar el “SI”: los frutos eternos, estables, en reposo Sabbatico: El Hijo, Cristo; Esta condición terrena es la necesaria matriz donde se ha de gestar y que ha de fijar y dar a luz los frutos eternos de la resurrección.

El actual estado de carencia de la creación es el reflejo del estado de carencia del hombre fruto de la ignorancia de Dios en su corazón. Esta es la labor del Hombre: subir la tierra al cielo y bajar el cielo a la tierra; dar a luz a Cristo para que, de manera análoga, la creación de a luz las maravillas de la resurrección (Ap 12:1, Ap 12:5, Juan 16:21, Ga 4:19, Ef 4:13). Esta Gran Obra es análoga a la gestación y nacimiento del Hombre Nuevo, de Cristo, que es del Cielo en el Hombre Viejo Adán, que es de la tierra. Así como la semilla muere en la tierra y da a luz a la planta, que ya no esta enterrada sino que surge de la tierra y da fruto, le es preciso al Hombre terreno renacer del agua y del espíritu, dar a luz al Hombre Nuevo del Cielo, dar a luz al Hijo, dar a luz a Cristo. Entonces la creación dejará de ser imagen de nuestra carencia espiritual y será el mismo Cristo. y Dios será todo en todo. 1 Cor 15:28. El gran anhelo de la creación es dar a Luz a Cristo.

El fundamento de está nuestra obra no es otro sino La Piedra Angular; Nuestro Señor Jesucristo. Era necesario que Dios se encarnase, muriese y resucitase para abrir el camino de la resurrección y nacer en el corazón de los Cristianos. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que la creación terrena, de manera análoga, da a luz el cielo nuevo y la tierra nueva. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que Adán, el hombre viejo, de la tierra, da a luz a Cristo, el Hombre Nuevo del Cielo.

La gran señal en el Cielo, en Apocalipsis 12:1-5 nos muestra esta realidad: La mujer es María, que dio a luz a Cristo; la Iglesia de Cristo que ha de dar a luz a Cristo y la vieja creación que ha de dar a luz a Cristo. El Hijo es el preciado fruto eterno, el Hombre Nuevo y la Nueva Creación; Cristo. 1 Cor 15:28, 1 cor 15:47.

Es nuestro anhelo profundo dar a luz a Cristo, al Hombre Nuevo que es Uno con el Señor y es El Señor (ver entrada Del cuerpo Místico de Cristo); conocer nuestro Nombre verdadero, el Nombre de Dios que Dios nos ha concedido ser y manifestar. Este anhelo profundo, que implica la carencia de lo que se anhela, ausencia de Ser, ausencia de Dios, infinita sed espiritual, se refleja en el plano material en la necesidad de alimentarnos y en la imperante insatisfacción a todos los niveles. Este nuestro anhelo profundo es análogamente el anhelo de toda la creación. Es nuestra misión dar a luz a Cristo, despojarnos del hombre viejo y transformarnos en Cristo; solo entonces lo viejo dará a luz a lo nuevo; solo entonces nuestra plenitud se reflejará en lo exterior y la creación dejará de ser imagen de la ignorancia, oscuridad y carencia, y será imagen de la plenitud y el reposo: Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de YHWH, como las aguas cubren la mar. Habacuc 2:14. Entonces serán el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva y Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:19-23

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Apocalipsis 12:1

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:5

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Juan 16:20-21

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Marcos 4:26-29

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros Galatas 4:19

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13

Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:35-57

El sufrimiento

Es difícil no tropezar cuando consideramos el misterio del sufrimiento y el mal en el mundo. ¿que sentido tiene el sufrimiento? ¿como conciliar el mal con la omnipotencia de Dios? ¿No tendría mas sentido que todo fuera perfecto, que no existiera el sufrimiento ni el mal? ¿que sentido tiene este mundo anclado en el devenir, siempre mutando, siempre en proceso de llegar a ser, semejante a un gran coitus interruptus donde nada llega a plenitud, todo se frustra, y los pocos reflejos del bien terminan por morir y desaparecer? Debemos buscar la causa del mal y el sufrimiento en el pecado y el origen del pecado en el pecado original que produjo la separación entre Dios y el hombre. Este distanciamiento e ignorancia de Dios en el corazón del hombre se dejó sentir en el drama cósmico exterior. El ser Humano, nexo entre el cosmos y Dios, al separarse de Dios, dejó de irrigar el cosmos con la gracia divina y la creación cayó en el abismo dejando de ser reflejo de Dios y pasando a ser reflejo de nuestro estado caído. En lugar de reflejar a Dios, el mundo pasó a ser reflejo de la ausencia de Dios y esta ausencia y la consiguiente necesidad espiritual se manifestó en el plano material. Así vemos como los animales se devoran unos a otros, impera la muerte, la necesidad y el sufrimiento, y el sueño nos recuerda, como un eco, la naturaleza de nuestra condición caída, irreal con respecto a la vida en Dios.

Dios se hizo hombre en Jesucristo para devolvernos el Don de su presencia, el don de Ser. Jesús, Dios-Hombre, es el Sumo Pontifice que vuelve a hacer de nexo entre Dios, la Humanidad y el cosmos. Dios cargó en Jesucristo con todo el peso del kosmos caído y cargando con nuestros sufrimientos y sufriendo en su humanidad infinitamente mas que cualquier otro ser humano nos salvó en la cruz. No tenemos un Dios que se quedó impasible en su eternidad contemplando nuestro sufrimiento sino uno que descendió a nosotros, compartió nuestra naturaleza caída y cargó con todo el peso de nuestros sufrimientos y de nuestra condición. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” 2 cor 5:21  Así pues, siempre que consideremos el sufrimiento, debemos confiar en su transitoriedad y en la victoria eterna sobre todo mal de Jesucristo Nuestro Señor. “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18 

Desde que Cristo asumió el sufrimiento de la humanidad y la redimió, el sufrimiento tiene valor redentor. Cristo, mediante el Don de Su Espíritu, nos hace a los Cristianos Cristos, Pontífices y Nexos entre Dios, la Humanidad y la creación y nos concede participar en la redención del Cosmos. Así como Jesucristo redimió a la humanidad mediante su sufrimiento, nos concede participar, en menor medida, de sus sufrimientos y, de esa manera, nos hace participes a los cristianos en la redención del mundo como esta escrito “y vendrán salvadores al monte Sión” Abd 1:21. Así pues, debemos confiar en que gracias a Cristo, todo sufrimiento transitorio dará buenos frutos eternos. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

¿Pudo Dios, siendo omnipotente haber evitado la caída, el mal y el sufrimiento? hay unas palabras de Cristo que pueden traer luz a este respecto: Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3. Es posible que Dios pudiera haber evitado el mal, el sufrimiento y la caída , pero debemos confiar en que si Dios ha decidido permitir el sufrimiento y el mal, esta decisión ha sido fruto de su amor y que si así lo ha decidido es porque esta era la posibilidad mejor. Estoy seguro de que cuando estemos gozando en la eternidad de los frutos eternos de la resurrección, nos alegraremos de que haya sido así. Llegará el día en que contemplemos como Cristo ha estado sosteniéndonos en cada momento amargo de la vida; veremos como cada sufrimiento ha tenido un propósito y cada lágrima ha sido la pieza de un hermoso puzle que Dios nos regalará a cada uno de nosotros. Veremos la victoria del Bien y la luz sobre el mal y la oscuridad en la gran batalla que se lleva librando desde el principio y que llevamos inscrita tan profundamente que se deja ver en practicamente todas las películas y novelas que creamos. Nos sorprenderemos de lo hermosa, perfecta e inmejorable que es la realidad y nos alegraremos de existir en la felicidad mas perfecta.

Estoy seguro de que para Dios no hay nada mas Sagrado que el Sufrimiento humano.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimientos; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Is 53:3-6

El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y á la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dice Jehová. Is 65:25

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Mt 18:7

Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. Juan 16:20

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Romanos 8:17

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia col 1:24

Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación 2 Corintios 1:5

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón Heb 11:24-26

y vendrán salvadores al monte Sión Abd 1:21

Del pecado

En la base de todo pecado está, el pecado en su estado mas puro es el pretender ser al margen de Dios.

Este fue el pecado de Lucifer, robar a Dios lo que Dios mismo le estaba regalando pretendiendo hacer suya la luz, la belleza, el Ser que recibía de Dios, separándose automáticamente de Dios y cayendo en la oscuridad. Este es también el pecado que parece referir el libro del Génesis cuando Adán y Éva, tentados por la serpiente, aceptaron comer del fruto del árbol de la ciencia y “ser como Dios” Génesis 3:5 cayendo también en la oscuridad del desconocimiento de Dios y de si mismos; entonces se introdujo la muerte en el mundo y cayeron en la dimensión de la materia.

Esta tendencia pecaminosa está en cada ser humano que viene al mundo. Es nuestra naturaleza Adámica bajo la maldición de la ley, el hombre de pecado, el egoísmo, el hombre viejo marcado por la imagen de la Bestia. Esta naturaleza pecaminosa es lo que nos hace naturalmente hijos de la ira y es lo que ha de morir con Cristo en la Cruz; la naturaleza Adámica vieja de la que nos despojamos en la inmersión del Bautismo emergiendo renacidos como Hombres Nuevos de naturaleza Crística; celestial. Esta realidad es lo que prefiguraba la circuncisión en el antiguo pacto.

Mediante el don del Espíritu Santo Cristo efectúa esta obra en nosotros a fin de hacernos partícipes de su naturaleza divina, lo que nos permite ser canales de su inmensa Paz, Amor, Luz, libertad… de su Ser. Entonces el hombre se descubre amando al prójimo sin esfuerzo y descubre los dones que Dios le ha dado; la manifestación del Espíritu Santo en Él. En estos momentos de comunión con Dios, se descubre uno amando al prójimo con amor puro y deseando su felicidad de corazón; pero no es que sea el hombre el que ama, es Dios en su interior el que ama y le hace partícipe de su mirada de amor.

Entonces, cuando nos sentimos prosperados, tendemos a enorgullecernos; a volver nuestra mirada hacia nosotros mismos y a regocijarnos en nosotros mismos. el amor a Dios se enfría y el amor propio aumenta.. Nos apropiamos de esa mirada de amor y de los dones de los que Dios nos hace partícipes gratuitamente. Robamos lo que Dios nos regala pretendiendo hacer nuestra la luz que Dios nos da pero al margen de Dios y, reproduciendo el pecado de Lucifer, caemos en la oscuridad. nos erigimos una estatua de nosotros mismos y comenzamos a adorarla albergando la ilusión de prosperar y de ser al margen de Dios erigiéndonos como reyes en el trono de Dios haciéndonos pasar por Dios.. La abominación desoladora.

Entonces Jesús, nuestro Padre, mirándonos entristecido, con amor y dolor infinito, nos sumerge de nuevo en el Jordán de su bautismo con serenidad y firmeza hasta que, muertos, dejamos de agitarnos en busca del aire viejo y renacemos a La Luz De Su Rostro en El Eterno Nuevo Día.. nos hace ver que nosotros solos, al margen de Él, no somos capaces de ningún bien; tiene que hacer pedazos esa “imagen ideal” de nosotros mismos que nos habíamos formado despojándonos de todos los dones y dejándonos desnudos a fin de que podamos ver nuestro egoísmo, nuestra maldad, nuestra completa incapacidad para amar al prójimo al margen de Él y así hacernos humildes y limpiarnos de nuestra tendencia egoísta de robarle los dones que nos regala, hacerlos nuestros, alejarnos de Él y pudrirnos con su recuerdo en la oscuridad.. Este es el propósito de las noches oscuras y de las purificaciones.

El final del camino es cuando el hombre está absolutamente limpio de todas esas tendencias egoístas y le devuelve a Dios toda la gloria que recibe de él, todo su ser, su propio Nombre que recibe de Dios, sin apropiarse nada en absoluto. Entonces es un canal limpio por donde puede fluir la divinidad y es una lámpara que brilla con la luz de Dios, una manifestación limitada de la ilimitada gloria de Dios y un Nombre de Dios. Este hombre baja el cielo a la tierra y sube la tierra al cielo. Como escribí en la entrada “Del cuerpo místico de Cristo“: En este Hombre, aquel que como San Pablo dice “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi Ga 2:20” nada hay sino Cristo solo. El Hombre regenerado es Cristo. Habiendo sido injertado en el cuerpo de Cristo, teniendo la mente de Cristo  1 Co 2:16, comparte una misma voluntad y una misma conciencia (que son Cristo mismo) con Cristo. Ha sido hecho partícipe de la Sabia, la Sangre, La Vida de Cristo, La Vida Eterna. En este Hombre Cristo dice “YO SOY”. Nada hay en este Hombre que no sea Cristo; nada es este Hombre que no sea Cristo. Cristo se conoce a Si mismo en este Hombre y este Hombre descansa en el Ser de Cristo no ya como algo separado a Si, sino como en su propio Ser (del Hombre). Esta conciencia Crística es a la que alude Cristo en su oración “que todos sean uno” Jn 17. Este Hombre a conocido su verdadero Nombre, la porción finita del Cristo infinito que Cristo le ha concedido conocer, manifestar y ser (ver entrada De Los Nombres De Dios). Esta conciencia Crística es el trono de Dios en el que los Cristianos están llamados a sentarse (Ap 3:21). Jesucristo nos concede como una Gracia por su bondad y misericordia lo que el Anticristo  1Tes 2:4 (y análogamente nuestro orgullo, el hombre viejo el Anticristo en nosotros) trata de usurpar y obtener al margen de Cristo. Sentarnos en su trono; Ser. El único trono de Dios es Cristo, Dios mismo. Ese acto de usurpar, que en esencia es el mismo error que cometemos cuando pretendemos limpiarnos por nosotros mismos al margen de Cristo atribuyéndonos a nosotros mismos alguna bondad al margen de Cristo, es el propio Anticristo y mas profundamente, la ilusión de “Ser” algo al margen de Cristo es el propio Anticristo. Solo Cristo es. y en la regeneración no habrá nada que no sea Cristo. Todo será Cristo y Cristo será todo. “y Dios será todo en todo” 1Co 15:28.

!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Isaías 14:12-15

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Génesis 3:1-8

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. Génesis 3:24

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:10-15

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 1 Tes 2:4

“Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.” Daniel 11.31

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), Mt 24:15

Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? 1 Cor 4:7

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mateo 23:12

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como sarmiento, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Juan 15:4-6

En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga. He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová. Sofonías 3:11-20

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Ap 15:2

Arquetipo e imagen

Nuestra realidad está llena de símbolos que son imagen y que hacen referencia a realidades Espirituales. El hombre carnal, imagen de Adán, con el entendimiento entenebrecido por el pecado, no puede leer estos símbolos; no tiene ojos para ver ni oídos para oír. Percibe la realidad desvinculada de su realidad esencial  y, en consecuencia, no puede vislumbrar en ella la realidad espiritual esotérica a la que hace referencia y de la que toma su fundamento y ser. No puede leer el significado profundo, espiritual de las realidades que capta mediante sus cinco sentidos. Cuando Cristo le devuelve la vista, el Hombre regenerado, imagen de Cristo, es capaz de leer en el libro de la realidad, vislumbrando las realidades Espirituales a las que las realidades que percibimos mediante nuestros sentidos exteriores hacen referencia y de las que toman su realidad y fundamento.

Que Jesús nos de ojos para ver y oídos para oír.

SOL

Jesús es el SOL arquetipo, fuente de toda luz, con sus 12 apóstoles signos zodiacales, donde el sol de este mundo, que se pone declarando su muerte y amanece señalando su resurrección, toma su realidad, fundamento y significado.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Apocalipsis 21:23

BESO

Jesús es el Beso de Dios, arquetipo donde todos los demás besos toman su realidad, fundamento y significado. Él es el Beso que Dios le ha dado a la humanidad a fin de salvarla del mal y reunirla consigo. Por eso Judas, lleno del espíritu del anticristo entregó a Jesús con un antibeso manifestando, sin saberlo, la suprema maldad de su acto  “¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Lc 22:48.”  Por eso los cristianos se saludaban con el Ósculo Santo.

Jesús nos ha hecho a nosotros, los Cristianos, Besos de Dios.

El Beso es la expresión exterior de la unión de dos corazones; Imagen de como nos ha amado y desposado Dios en Jesucristo.

“Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” Romanos 16.16

SEMILLA

Jesús es la semilla arquetipo, donde todas las demás semillas  toman su realidad, fundamento y significado, que murió sepultada en el corazón de la tierra  y fructificó en abundancia.

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12:40