Lista de todas las publicaciones:

1- Exposición de la Fe Cristiana

2- De la era actual, el nihilismo y Jesucristo

3- De los Nombres De Dios

4- De los Nombres De Dios. Versión resumida

5- Del símbolo y de la importancia de lo exterior.

6- Del Cuerpo Místico De Cristo

7- El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo

8- Arquetipo e imagen

9- El pecado

10- El Sufrimiento

11- La Consagración

12- La Gran Señal en el Cielo

13- Análisis del mundo moderno

14- El Principio. Génesis 1:1-5 y Juan 1:1-5.

15- Identidad, seguridades y aceptación de nosotros mismos

Identidad, seguridades y aceptación de nosotros mismos

Como una reacción al dolor y a la carencia que experimentamos al nacer en este mundo, cada uno de nosotros ha desarrollado una personalidad (etimológicamente del griego máscara) que le sirve como refugio para afrontar el día a día con todo lo que conlleva. Esta personalidad, que confundimos con nuestra verdadera identidad, esta fundamentada sobre ciertos pilares que son las cualidades en las que depositamos nuestra autoestima. Así, alguien dotado de excepcional belleza o inteligencia  fundamentará su autoestima  en esas cualidades y depositará en ellas su seguridad a la hora de relacionarse con el mundo exterior y todo lo que conlleva. Lo mismo ocurre cuando nos sobreidentificamos con un determinado rol que desempeñamos en un determinado momento de nuestra vida, ya sea una determinada profesión de la que nos sintamos orgullosos, alguna otra función que desempeñemos o algún determinado logro como por ejemplo ser campeón de algún deporte.

El problema (y la solución) radica en la fragilidad de esas columnas. Una parte fundamental en el camino de conocimiento de Dios y de nosotros mismos pasa por la demolición de estas frágiles columnas o fortalezas donde fundamentamos nuestra seguridad. La providencia divina nos regalará las vivencias necesarias para que se evidencie esta fragilidad. Estos son momentos de gran dolor y amargura que se viven como una autentica muerte ya que, realmente, aquella falsa identidad con la que nos identificábamos muere. Podemos encontrar un ejemplo común en mujeres hermosas que, como consecuencia de una sociedad donde en gran parte se ha valorado a las mujeres por su belleza, han depositado en su hermosura su seguridad y se han sobreidentificado con ella. Estas mujeres sufrirán una mala vejez y sentirán como una muerte la natural pérdida de la belleza que acompaña el envejecimiento; sufrirán lo que se llama un crisis de identidad. Muchas de ellas recurren a la cirugía estética para intentar remediar lo inevitable. Todos nosotros tenemos esas columnas, esas ciudades amuralladas. Podemos reconocerlas por la exagerada reacción de ira, amargura, tristeza que surge en nosotros cuando algún evento hace que se tambaleen. Así, alguien que haya fundamentado su autoestima sobre su inteligencia, sentirá terror a hacer el ridículo quedando como un tonto, un campeón de tenis que se haya sobreidentificado con ese logro vivirá como una muerte el momento en el que empiece a perder partidos y no podrá tener paz consigo mismo a menos que gane o el matón del instituto vivirá momentos tristes y amargos cuando el niño nuevo le de una paliza. Muchos de los autoreproches nacen de nuestra incapacidad de proteger esas frágiles columnas de las embestidas de la vida, nuestra incapacidad de proteger nuestra frágil identidad de su inevitable muerte.

Cuando el hombre experimenta el amor de Dios es cuando puede aceptarse plenamente a si mismo. Entonces se siente amado, deseado, protegido y en Paz con toda la creación. La anterior hostilidad del mundo exterior desaparece y el hombre transfiere los cimientos de su seguridad y de su identidad desde aquellas frágiles columnas al eterno y estable amor de Dios. El descanso y la paz que experimenta no se puede describir. Ya no tiene que mantener aquel agotador esfuerzo por proteger la imagen de si mismo que le permitía desenvolverse y relacionarse consigo mismo y con el exterior. Lo que es o lo que deja de ser ya no le preocupa; es amado por Dios y eso basta. Ha vislumbrado su verdadera naturaleza de Hijo de Dios y ha encontrado su verdadera identidad, su verdadero Nombre, en el Amor De Dios.

Este momento es el FIAT LUX que separa el día de la noche y a partir de aquí se iniciará una lucha entre la luz y las tinieblas en la tierra de nuestro ser. Las viejas tendencias del hombre aún no han sido purificadas y el deseo de ser por nosotros mismos al margen de Dios, nos impulsa a robarle lo que gratuitamente nos estaba regalando, edificarnos unas nuevas y frágiles columnas como las anteriores y, reproduciendo el pecado de Lucifer, pudrirnos con el recuerdo del ser que recibíamos de Dios en la oscuridad de nuestro orgullo. Nos volvemos a crear otra falsa identidad sobre las columnas del recuerdo de lo que gratuitamente recibíamos de Dios y nos alejamos de ÉL. El sentido de las noches oscuras y purificaciones es librarnos de esas tendencias, destruir esas columnas y humillar nuestro orgullo a fin de que reconozcamos que todo lo que somos es un puro Don de Dios y no busquemos nuestra seguridad en lo que nosotros somos sino en Dios.

En estas etapas en las que el hombre se siente abandonado e incluso rechazado por Dios también surgirán autoreproches y escrúpulos que mas nacerán de aquella incapacidad para mantener nuestra nueva falsa identidad que del verdadero arrepentimiento.

Al final del camino, ya libres de egoísmo, de pecado y de culpa, muerto el hombre viejo y purificados de sus tendencias, devolveremos a Dios toda la gloria, todo el ser, nuestro Nombre verdadero, nuestra verdadera identidad que recibimos de Él.

   

El que habla de si mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. Juan 7:18

Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. Lc 14:11

   
   

Entrada relacionada: El pecado.

El Principio. Génesis 1:1-5 y Juan 1:1-5.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no la comprehendieron. Juan 1:1-5

   

Podemos interpretar las palabras del Génesis de dos maneras distintas. Una es interpretando que se refieren a la creación del mundo o macrocosmos. La otra es interpretando que se refieren a la creación del hombre o microcosmos. La relación directa entre macro y microcosmos; entre el hombre y el universo, nos permite aceptar como válidas ambas interpretaciones, pues la una no es sino el reflejo exterior de la otra, siendo ambas la manifestación en distintos planos de una misma realidad. Así, la historia y los acontecimientos que atravesará la creación exterior son la manifestación exterior de la historia y los acontecimientos que han de atravesar las almas hasta dar a luz a Cristo y, análogamente, la Nueva Creación como expusimos en la entrada “la gran señal en el cielo”. Así, el fuego que habrá de abrasar la vieja creación que menciona San Pedro en 2 Pedro 3:7 y 3:10 es la manifestación exterior del fuego que ha de abrasar nuestra vieja naturaleza que no es otro sino el Espíritu de Dios, que es fuego consumidor para nuestra vieja naturaleza bajo la maldición de la ley pero luz, agua y Paz para el Hombre Nuevo creado a imagen del Señor. La relación directa entre el hombre y el universo es la causa de que nuestras obras y nuestro estado interior repercutan sobre todo el universo. Así, quien pronuncia el nombre de Jesucristo en su interior de alguna manera lo pronuncia sobre toda la creación y quien se acerca a Jesucristo y se une con Él acerca y une a Jesucristo a todos y a todo lo demás y, volviendo a reinar sobre ella, devuelve la creación al reposo del Sabbath.

Estas distintas formas de interpretación, interior y exterior, son aplicables no solo a este relato del Génesis sino a todas las escrituras, siendo la interpretación interior la que a lo largo de la historia se ha calificado como “El sentido espiritual de la escritura”. Así, las distintas historias que se narran en la Biblia, mas allá de la realidad histórica que puedan describir tienen un sentido alegórico que apunta a realidades interiores de las que todas las almas participan y cuyo mensaje, por lo tanto, nos incumbe directamente en nuestra travesía hacia la tierra de los vivientes. Así, por poner un ejemplo, desde los orígenes del Cristianismo, numerosos místicos han identificado los pueblos enemigos de Israel como la personificación alegórica de las distintas tendencias humanas que nos alejan de Dios y por tanto de la felicidad. En mi opinión, estos relatos son de una naturaleza paradigmática y su realidad histórica obedece, no solo a los acontecimientos históricos narrados en ellas sino también a toda manifestación en el plano físico de las realidades interiores de las que toda alma participa a las que hacen referencia estos relatos.

Volviendo a los textos que pretendemos comentar, en primer lugar llama la atención su paralelismo. Ambos relatos comienzan con “En el principio”, que es la traducción de la palabra hebrea Bereshit. Los manuscritos arameos del evangelio de Juan también comienzan con esa palabra Bereshit que en griego se traduce como Arché. De esta manera, parece que lo que el apóstol Juan nos quiere comunicar es que este principio en el que Dios creó los cielos y la tierra es el Verbo de Dios, que era con Dios y que era Dios. En colosenses 1:15-18 San Pablo describe también como todo fue creado en Él y en 1:18 lo llama explicitamente “Principio”. También en Apocalipsis vemos como nuestro Señor se autodenomina “principio de la creación de Dios” Apocalipsis 3:14 y Alfa y Omega, principio y fin. Este verbo de Dios, es la manifestación de Dios, la imagen de Dios 2 cor 4:4. Dios, silencio incognoscible e ilimitado, se pronuncia a si mismo en su Verbo haciéndose cognoscible. Es en este Verbo de Dios, primera determinación del Dios indeterminado, Ser puro, luz, verdad y vida en quien todo se sustenta colosenses 1:17 hebreos 1:2 y “donde” fue creado todo lo demás colosenses 1:16. Así pues, es en su Verbo donde nosotros somos y donde fueron creados y se sustentan nuestro cielo y nuestra tierra. 

El cielo es el espíritu, la parte mas sutil del Hombre que está en contacto con Dios y la tierra alude a la materia y a los instintos mas animales y primitivos que hay en nosotros. Así la serpiente fue condenada a arrastrarse sobre la tierra tras tentar a Eva, esto es, a no tener ninguna comunión con Dios y nosotros nos arrastramos con ella llevando su imagen y tragando el polvo de las miserias del exilio hasta que, por EL Espíritu de Cristo, nuestra tierra se sujeta a nuestro cielo, nuestra carne a nuestro Espíritu y se nos concede lo que pedimos en el Padre Nuestro: Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo y, ya en comunión con Dios, gozamos de la verdadera vida comiendo el verdadero pan de cada dia, la carne de nuestro Señor Jesucristo, el maná escondido Ap 2:17 que da vida al mundo. Hasta entonces estamos en tinieblas y dormimos en la noche de la muerte. Vagamos errabundos por nuestra tierra desordenada y vacía hasta que Cristo, verdadero Sol, amanece despertándonos y se hace de día. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para que seamos iluminados con el conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Cor 4:6

Mas adelante, en Génesis 1:26 se describe la creación del hombre. Esto parece anular la posibilidad de interpretar los versículos anteriores como aludiendo a la creación del hombre como hemos hecho. Sin embargo, debemos observar que El Hombre fue creado en el día sexto, el último de las criaturas, a imagen de Dios como corona y colofón de todas ellas, para regir y señorear sobre todo lo demás. Todo lo creado anteriormente, cielo, tierra, animales, plantas alude a realidades que forman parte de la naturaleza del Hombre, pues para regir sobre ellas tienen que formar parte de el. El Hombre es la perfecta síntesis de todo ello, el cúlmen y corona de la creación. Solo en el día sexto, cuando se dice que Dios creó al Hombre a su imagen, se da el título de Hombre a lo creado. Es en el Hombre donde la creación alcanza su reposo, el Sabbath. Tras el pecado original, hemos perdido la imagen de Dios y no somos dignos del título Hombre; hemos dejado de regir sobre todo lo demás y la tierra no tiene Rey; la discordia, nuestra discordia, reina en ella. En Jesucristo, El Hijo Del Hombre, nuestra naturaleza es elevada y restaurada de nuevo y, justificados por la Gracia, volvemos a ser Hombres verdaderos a imagen de Dios y a reinar con Cristo sobre el todo devolviendo la creación al perfecto reposo Sabbático.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Génesis 1:1-5

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no la comprehendieron. Juan 1:1-5

Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.2 Cor 4:6

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso. Deut 4:24Porque nuestro Dios es fuego consumidor. Hebreos 12:29

15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo  que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; Colosenses 1:15-18

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, Hebreos 1:1-3




Análisis del mundo moderno

Todas las civilizaciones precedentes han tenido un medio de relacionarse con el mas allá de la muerte. La realidad de la muerte ha estado presente en su cultura y han adoptado diferentes ritos o ceremonias que eran la manifestación exterior, a nivel social, de la dimensión espiritual en la concepción de la vida de sus habitantes y de su relación personal con el mas allá.

El hombre moderno, librado al ídolo de la razón y entregado a una concepción de la realidad materialista en la que solo es aceptado lo que puede ser constatado empíricamente, vive bajo el peso del sinsentido existencial en un mundo regido por el caos donde cualquier desgracia le puede suceder en cualquier momento y se ve avocado a llevar una vida que se convierte en una constante huida de la realidad de la muerte y de su angustia vital consecuencia de su interpretación materialista de la realidad. Una concepción de la realidad tal, en la que todo se termina con la muerte, es la causa directa del sistema de valores que prima en la sociedad capitalista y de la falsa interpretación de la realidad en la que se equipara la felicidad con el placer y con una vida tibia, fácil, con el menor sufrimiento posible en la que prime la sobresatisfacción de las necesidades naturales pero carente de un objetivo y un sentido profundo en contraposición a una vida sacrificada a una causa superior en la que el sufrimiento adquiere un sentido y se acepta y ofrece a la causa en cuestión. Esta es la gran desgracia del hombre moderno: No encontrar una causa a la que entregar su vida. “El hombre es capaz de soportar todo el dolor y el sufrimiento pero lo que no puede soportar es una vida carente de sentido”. Pienso que esta ausencia de una causa a la que entregar la vida, que dote a la vida de sentido, es la principal causa de la epidemia de suicidios que asola los países mas desarrollados. 

Paralelamente, la angustia existencial, el profundo vértigo que mora en el centro del corazón humano consecuencia de esta interpretación materialista de la realidad que deja al hombre sin ningún apoyo ni referencia, sin arriba y sin abajo, sin bien y sin mal, cayendo siempre hacia todos lados, a merced del caos, la desgracia y la muerte, impele al hombre a vivir en una huida constante, volcado hacia el exterior, huyendo constantemente de si mismo y del horror que lo acompaña. Acuciado por el capitalismo y el consumismo que este promueve, el hombre vive en una especie de letargo, anestesiado por las comodidades que el sistema le ofrece, siempre buscando su felicidad y realización en lo exterior. Esta huida de nosotros mismos y este tedio existencial consecuencia de la ausencia de un sentido profundo es causa directa del desenfrenado desarrollo tecnológico en nuestra civilización, apoyada y sustentada en lo superfluo. Buscando nuestra realización y saciar nuestro anhelo eterno en lo exterior, la humanidad sigue a la tecnología ciegamente como a un Dios sin saber hacia donde le lleva ni para qué. Recoge las migajas que va dejando caer de sus manos, las traga y, tan hambrienta como antes, sigue en pos de su rastro en busca de nuevas experiencias, nuevas necesidades, nuevas formas de alienarse y de huir de su angustiosa condición. La actual crisis ecológica, es en realidad la manifestación en el plano material de la crisis espiritual que vive el mundo moderno. Toda la contaminación, la basura, la muerte y la devastación no son sino la manifestación de nuestro estado interior en el plano material. Le es preciso al Hombre cambiar el enfoque; afrontar la realidad de su condición y enfocar su vida en la búsqueda sincera de la respuesta a las preguntas esenciales: ¿quien soy?, ¿por que estoy aquí?, ¿para qué estoy aquí?, ¿cual es el sentido de la vida?; cambiar el enfoque y buscar su realización en lo interior y no en lo exterior. Le es preciso al hombre encontrarse a si mismo en Dios para destruir el imperio de satanás cuyos cimientos son la ignorancia de Dios.

¿Que ha llevado a la humanidad a perder la dimensión espiritual en su interpretación de la realidad? La iglesia católica, como portadora del mensaje de Cristo y religión mayoritaria en occidente, ha asumido la misión de guiar a la humanidad hacia la divinidad y dotar a la humanidad de los instrumentos necesarios para relacionarse con el mas allá de la muerte, por todo ello, ha de tener una responsabilidad especial en el asunto en cuestión. Por todos son conocidos los abusos que hombres codiciosos han perpetrado aprovechando su posición privilegiada en puestos de mando de nuestra amada Iglesia y, a primera vista, podría señalarse esta como una posible causa de la incredulidad imperante, sin embargo, pienso que el pueblo medio era mas religioso en épocas pasadas en las que la corrupción del clero era mayor o al menos mas evidente y, a pesar de la corrupción eclesial, verdaderas manifestaciones espirituales de Cristianismo florecían por doquier. Quizás las difíciles condiciones de aquellos tiempos, en los que la esperanza de vida era muy baja, tenían el efecto de hacer mas presente a la muerte y la realidad de la transitoriedad de la vida estimulando a la gente a buscar el auxilio de la divinidad y a poner su esperanza en la eternidad.. En lugar de todo ello, pienso que ha tenido mas responsabilidad la malinterpretación del mensaje cristiano: Fomentando exageradamente la dimensión moral de su mensaje, dibujando un Dios lejano y riguroso al que era preciso aplacar mediante una virtud nacida de nosotros mismos que solo puede llevar al orgullo, valorando una falsa pureza sobre la misericordia y la bondad, convirtiendo la vida espiritual que Cristo nos ha regalado con el don de Su Santo Espíritu en el mero cumplimiento de una serie de preceptos y leyes externas y convirtiéndolo en una pesada carga, la humanidad, incapaz de trascender la letra para alcanzar el Espíritu, lo exterior para alcanzar lo interior, El símbolo y el rito para alcanzar la realidad interior que simboliza, ha concebido un Dios que nos quita la libertad y, en busca de esta libertad, ha decidido matar a Dios y prescindir de Él. Es el momento de la noche oscura. Es el momento de que la humanidad compruebe que la libertad no tiene nada que ver con el libre albedrío, ni con obedecer a nuestras apetencias, ni con satisfacer todos nuestros deseos; Es el momento de que la humanidad compruebe que solo Dios puede colmar nuestro anhelo eterno; Es el momento de que la humanidad compruebe que Dios es nuestra libertad. Miro esta oscura etapa con optimismo. Así como Dios permite crisis de Fe y noches oscuras en la vida de los Cristianos para purificarlos, pienso que esta noche oscura a nivel global es una etapa necesaria para destruir todos los falsos conceptos que nos habíamos formado alrededor del concepto “Dios” y redescubrir a Dios en el verdadero amanecer.

La iglesia católica, consciente de la perdida de adeptos y acuciada por la amenaza del crecimiento de las comunidades evangélicas, ha adoptado la estrategia de enfatizar el aspecto moral y social del Cristianismo en detrimento del aspecto Espiritual, que constituye el verdadero núcleo del mensaje Cristiano, y, en lugar de fomentar los tesoros de mística y espiritualidad que la Iglesia católica alberga, ha optado por fomentar la secularización de sus formas con el objetivo de hacerse mas comprensible y cercana a la gente de a pie. Estoy en contra de la rigidez litúrgica y pienso que una verdad espiritual puede traducirse en muchas manifestaciones distintas, el problema viene cuando la liturgia deja de ser la traducción de una verdad espiritual y pasa a ser una mera manifestación terrena que no apunta a ninguna realidad interior desalándose la sal y perdiendo su función de acercar al hombre a esas realidades interiores que deberán experimentarse vivencialmente (ver entrada Del símbolo y la importancia de lo exterior). Se fomenta el uso de música moderna y se acompañan los tiempos de adoración con músicas con letras sentimentaloides que rompen el silencio; he visto frailes pisoteando la dignidad de su vocación bailoteando coreografías ridículas; se promueven dibujos de Cristo como un apuesto jovencito sonriente que atentan contra la hondura insondable, la solemnidad y el misterio que destilan sus Santas Palabras y la iglesia habla de todo y se olvida de la que debería de ser su única misión: acercar a las almas a Cristo. En definitiva, se sigue la errada estrategia de captar a las gentes mediante cebos de carne poniendo un velo terrenal sobre la iglesia cuya llamada es ser casa de oración y alternativa a lo terrenal y, cerrando así la única alternativa a lo terrenal, se le ofrece una imagen de Cristo y de su Iglesia al mundo completamente carnal y completamente alejada de los frutos del Espíritu. La iglesia debe reflejar el contacto con lo divino, todo lo terrenal debe callar en ella afín de que lo divino se manifieste. debe ser casa de oración y no guarida de manifestaciones mundanas. Además se vende toda esa parafernalia como si fuera espiritual confundiendo los frutos del espíritu con los frutos de la carne llamando al bien mal y al mal bien, a lo dulce amargo y a lo amargo dulce, arriba con abajo y abajo con arriba y poniendo un velo carnal y oscureciendo la luz del espíritu con luces de carne, se impide la manifestación de lo divino en la iglesia impidiendo que la gente, que tanto necesita a Dios, vea en ella una alternativa y una esperanza a la vanidad de este mundo.

Occidente necesita desesperadamente recuperar una dimensión espiritual en su concepción de la vida y la iglesia, portadora del mensaje de Jesucristo, que es la plena revelación de Dios y la respuesta de Dios a todas las necesidades existenciales de la humanidad, con grandes tesoros de Mística y Espiritualidad en sus arcas, cuenta con los medios para cumplir su misión y, con la mirada fijada en el cielo, dar a conocer a Jesucristo y llevar a las gentes a una relación personal con Él y servir de apoyo y ayuda en el camino de unión de las almas con Dios. En lugar de ello, posando su mirada en las cosas de la tierra, olvidando la que debería ser su única misión, se contenta con dar un mensaje social y moral que jamás podrá satisfacer los anhelos de eternidad del alma humana. Debemos dar media vuelta y fomentar la dimensión espiritual y mística del cristianismo y no su secularización. Cristo vino para Deificar la naturaleza Humana y llevarnos a la unión con Dios, no a crear una ONG ni a decirnos que tenemos que ser buenos en una dimensión moral. El Cristiano no es bueno, Dios mismo es la bondad del Cristiano. El Cristiano está llamado a desaparecer y encontrarse en la inmensurable bondad, la luz, el ser de Dios.

Entrada Relacionada: De la era actual, el nihilismo y Jesucristo.

La Gran Señal en el Cielo

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:1 y Apocalipsis 12:5

Los dolores de parto y la semilla en la tierra son imágenes que ilustran nuestra condición terrenal (Juan 12:24, Juan 16:20-22). Esta condición terrenal es identificable con el anhelo de los bienes del cielo: la oscuridad que anhela la luz, la sed que anhela la saciedad, la mujer que anhela descendencia. Este anhelo de los bienes eternos implica la ausencia de estos y es el “recipiente” necesario para que estos se manifiesten y lleguen a ser. Este anhelo: sufrimiento, sed, oscuridad es el necesario “NO” donde se ha de manifestar el “SI”: los frutos eternos, estables, en reposo Sabbatico: El Hijo, Cristo; Esta condición terrena es la necesaria matriz donde se ha de gestar y que ha de fijar y dar a luz los frutos eternos de la resurrección.

El actual estado de carencia de la creación es el reflejo del estado de carencia del hombre fruto de la ignorancia de Dios en su corazón. Esta es la labor del Hombre: subir la tierra al cielo y bajar el cielo a la tierra; dar a luz a Cristo para que, de manera análoga, la creación de a luz las maravillas de la resurrección (Ap 12:1, Ap 12:5, Juan 16:21, Ga 4:19, Ef 4:13). Esta Gran Obra es análoga a la gestación y nacimiento del Hombre Nuevo, de Cristo, que es del Cielo en el Hombre Viejo Adán, que es de la tierra. Así como la semilla muere en la tierra y da a luz a la planta, que ya no esta enterrada sino que surge de la tierra y da fruto, le es preciso al Hombre terreno renacer del agua y del espíritu, dar a luz al Hombre Nuevo del Cielo, dar a luz al Hijo, dar a luz a Cristo. Entonces la creación dejará de ser imagen de nuestra carencia espiritual y será el mismo Cristo. y Dios será todo en todo. 1 Cor 15:28. El gran anhelo de la creación es dar a Luz a Cristo.

El fundamento de está nuestra obra no es otro sino La Piedra Angular; Nuestro Señor Jesucristo. Era necesario que Dios se encarnase, muriese y resucitase para abrir el camino de la resurrección y nacer en el corazón de los Cristianos. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que la creación terrena, de manera análoga, da a luz el cielo nuevo y la tierra nueva. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que Adán, el hombre viejo, de la tierra, da a luz a Cristo, el Hombre Nuevo del Cielo.

La gran señal en el Cielo, en Apocalipsis 12:1-5 nos muestra esta realidad: La mujer es María, que dio a luz a Cristo; la Iglesia de Cristo que ha de dar a luz a Cristo y la vieja creación que ha de dar a luz a Cristo. El Hijo es el preciado fruto eterno, el Hombre Nuevo y la Nueva Creación; Cristo. 1 Cor 15:28, 1 cor 15:47.

Es nuestro anhelo profundo dar a luz a Cristo, al Hombre Nuevo que es Uno con el Señor y es El Señor (ver entrada Del cuerpo Místico de Cristo); conocer nuestro Nombre verdadero, el Nombre de Dios que Dios nos ha concedido ser y manifestar. Este anhelo profundo, que implica la carencia de lo que se anhela, ausencia de Ser, ausencia de Dios, infinita sed espiritual, se refleja en el plano material en la necesidad de alimentarnos y en la imperante insatisfacción a todos los niveles. Este nuestro anhelo profundo es análogamente el anhelo de toda la creación. Es nuestra misión dar a luz a Cristo, despojarnos del hombre viejo y transformarnos en Cristo; solo entonces lo viejo dará a luz a lo nuevo; solo entonces nuestra plenitud se reflejará en lo exterior y la creación dejará de ser imagen de la ignorancia, oscuridad y carencia, y será imagen de la plenitud y el reposo: Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de YHWH, como las aguas cubren la mar. Habacuc 2:14. Entonces serán el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva y Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:19-23

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Apocalipsis 12:1

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:5

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Juan 16:20-21

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Marcos 4:26-29

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros Galatas 4:19

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13

Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:35-57

La Consagración

Nada de lo que tenemos es nuestro, es de Dios y debemos administrarlo según su voluntad. y no solo las riquezas materiales, también el tiempo, nuestra voz, nuestras manos… Eso es consagrarse a Dios. Cada una de esas áreas (el tiempo, nuestras palabras, nuestras obras, nuestras posesiones y en definitiva todo lo que somos y todo lo que tenemos) son campos de batalla de donde debemos echar al mal (a nuestro falso yo, al hombre viejo, al pecado) para que Dios tome posesión de ello porque es suyo. No nos pertenecemos. Somos de Dios, y todo lo que tenemos también es de Dios. Todas estas áreas son ciudades en donde tenemos que vencer, como David, a los enemigos de Israel y no dejar a ninguno con vida sino matar a sus reyes o cabezas o nos serán por tormento y molestia en el futuro.

La manera de llevar esto a la práctica es utilizarlo todo como Dios quiere que lo utilicemos. Administrar todo lo que tenemos y todo lo que somos como Dios quiere que lo hagamos. Decir lo que Dios quiere que digamos, utilizar las posesiones materiales como Dios quiere que las utilicemos; hacer en todo lo que Dios quiere que hagamos y no hacer lo que no quiere que hagamos… Esta es la manera de cumplir el mandamiento de Cristo “quien no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo”. No se trata de venderlo todo e irnos a un monte o al desierto (a no ser que ese sea nuestro llamado particular) sino de no poseer nada de lo que tenemos ni de lo que somos sino administrarlo para Dios porque somos y es de Dios. No nos pertenecemos. 1Cor 6:19

Esto es consagrarse a Diosy negarse a uno mismo, ofrecerse con Cristo en holocausto en el altar,  y es necesario para llegar a la unión mística que según los místicos se efectúa en el plano de la voluntad cuando hemos aniquilado la voluntad mala, carnal, demoniaca, serpentesca, del viejo y falso Yo (que es lo que nos separa de Dios); cuando hemos destruido toda autoposesión y le hemos entregado a Dios lo que es suyo (todo lo que somos y todo lo que tenemos; todo.). Cuando le hayamos entregado todo a Dios, Dios reinará sobre todo en nosotros y nos lo habrá entregado todo porque al ser poseídos por Dios “poseeremos” a Dios y con Él a todo lo demás. Entonces, habremos derrotado al anticristo en nosotros (aquel que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios) y, compartiendo una misma voluntad con Él, reinaremos con Cristo sobre el todo (nos sentaremos en el trono con Él (ap 3:21)) y tendremos la paz de Salomón.

Para nosotros esto es imposible MT 19:26; nosotros, dejados a nuestras fuerzas, somos como alguien con las manos y todo el cuerpo completamente sucios intentando limpiarse a si mismo o como alguien intentando crecer tirando de sus propios cabellos.. Necesitamos algo exterior a nosotros que nos limpie. Es el Espíritu Santo el que debe hacer esta buena obra en nosotros. Ahora bien, nosotros debemos trabajar nuestra tierra y enfocar nuestra vida completamente en Cristo velando en oración y no permitir que los espinos ahoguen la buena semilla diluyendonos en el mundo. Lucas 8:14.

Pidamos a Nuestro Señor Jesucristo que nos ayude a consagrarle todo lo que tenemos y todo lo que somos. Que ninguna posesión material ni lazo carnal nos impida hacer su voluntad sino que le consagremos perfectamente todo nuestro ser y, con el, todo lo que tenemos que no es nuestro, sino suyo.

 

El sufrimiento

Es difícil no tropezar cuando consideramos el misterio del sufrimiento y el mal en el mundo. ¿que sentido tiene el sufrimiento? ¿como conciliar el mal con la omnipotencia de Dios? ¿No tendría mas sentido que todo fuera perfecto, que no existiera el sufrimiento ni el mal? ¿que sentido tiene este mundo anclado en el devenir, siempre mutando, siempre en proceso de llegar a ser, semejante a un gran coitus interruptus donde nada llega a plenitud, todo se frustra, y los pocos reflejos del bien terminan por morir y desaparecer? Debemos buscar la causa del mal y el sufrimiento en el pecado y el origen del pecado en el pecado original que produjo la separación entre Dios y el hombre. Este distanciamiento e ignorancia de Dios en el corazón del hombre se dejó sentir en el drama cósmico exterior. El ser Humano, nexo entre el cosmos y Dios, al separarse de Dios, dejó de irrigar el cosmos con la gracia divina y la creación cayó en el abismo dejando de ser reflejo de Dios y pasando a ser reflejo de nuestro estado caído. En lugar de reflejar a Dios, el mundo pasó a ser reflejo de la ausencia de Dios y esta ausencia y la consiguiente necesidad espiritual se manifestó en el plano material. Así vemos como los animales se devoran unos a otros, impera la muerte, la necesidad y el sufrimiento, y el sueño nos recuerda, como un eco, la naturaleza de nuestra condición caída, irreal con respecto a la vida en Dios.

Dios se hizo hombre en Jesucristo para devolvernos el Don de su presencia, el don de Ser. Jesús, Dios-Hombre, es el Sumo Pontifice que vuelve a hacer de nexo entre Dios, la Humanidad y el cosmos. Dios cargó en Jesucristo con todo el peso del kosmos caído y cargando con nuestros sufrimientos y sufriendo en su humanidad infinitamente mas que cualquier otro ser humano nos salvó en la cruz. No tenemos un Dios que se quedó impasible en su eternidad contemplando nuestro sufrimiento sino uno que descendió a nosotros, compartió nuestra naturaleza caída y cargó con todo el peso de nuestros sufrimientos y de nuestra condición. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” 2 cor 5:21  Así pues, siempre que consideremos el sufrimiento, debemos confiar en su transitoriedad y en la victoria eterna sobre todo mal de Jesucristo Nuestro Señor. “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18 

Desde que Cristo asumió el sufrimiento de la humanidad y la redimió, el sufrimiento tiene valor redentor. Cristo, mediante el Don de Su Espíritu, nos hace a los Cristianos Cristos, Pontífices y Nexos entre Dios, la Humanidad y la creación y nos concede participar en la redención del Cosmos. Así como Jesucristo redimió a la humanidad mediante su sufrimiento, nos concede participar, en menor medida, de sus sufrimientos y, de esa manera, nos hace participes a los cristianos en la redención del mundo como esta escrito “y vendrán salvadores al monte Sión” Abd 1:21. Así pues, debemos confiar en que gracias a Cristo, todo sufrimiento transitorio dará buenos frutos eternos. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

¿Pudo Dios, siendo omnipotente haber evitado la caída, el mal y el sufrimiento? hay unas palabras de Cristo que pueden traer luz a este respecto: Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3. Es posible que Dios pudiera haber evitado el mal, el sufrimiento y la caída , pero debemos confiar en que si Dios ha decidido permitir el sufrimiento y el mal, esta decisión ha sido fruto de su amor y que si así lo ha decidido es porque esta era la posibilidad mejor. Estoy seguro de que cuando estemos gozando en la eternidad de los frutos eternos de la resurrección, nos alegraremos de que haya sido así. Llegará el día en que contemplemos como Cristo ha estado sosteniéndonos en cada momento amargo de la vida; veremos como cada sufrimiento ha tenido un propósito y cada lágrima ha sido la pieza de un hermoso puzle que Dios nos regalará a cada uno de nosotros. Veremos la victoria del Bien y la luz sobre el mal y la oscuridad en la gran batalla que se lleva librando desde el principio y que llevamos inscrita tan profundamente que se deja ver en practicamente todas las películas y novelas que creamos. Nos sorprenderemos de lo hermosa, perfecta e inmejorable que es la realidad y nos alegraremos de existir en la felicidad mas perfecta.

Estoy seguro de que para Dios no hay nada mas Sagrado que el Sufrimiento humano.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimientos; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Is 53:3-6

El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y á la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dice Jehová. Is 65:25

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Mt 18:7

Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. Juan 16:20

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Romanos 8:17

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia col 1:24

Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación 2 Corintios 1:5

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón Heb 11:24-26

y vendrán salvadores al monte Sión Abd 1:21