La Gran Señal en el Cielo

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:1 y Apocalipsis 12:5

Los dolores de parto y la semilla en la tierra son imágenes que ilustran nuestra condición terrenal (Juan 12:24, Juan 16:20-22). Esta condición terrenal es identificable con el anhelo de los bienes del cielo: la oscuridad que anhela la luz, la sed que anhela la saciedad, los dolores de parto. Este anhelo de los bienes eternos implica la ausencia de estos y es el “recipiente” necesario para que estos se manifiesten y lleguen a ser. Este anhelo: sufrimiento, sed, oscuridad es el necesario “NO” donde se ha de manifestar el “SI”: los frutos eternos, estables, en reposo Sabbatico: El Hijo, Cristo; Esta condición terrena es la necesaria matriz donde se ha de gestar y que ha de fijar y dar a luz los frutos eternos de la resurrección.

El actual estado de carencia de la creación es el reflejo del estado de carencia del hombre fruto de la ignorancia de Dios en su corazón. Esta es la labor del Hombre: subir la tierra al cielo y bajar el cielo a la tierra; dar a luz a Cristo para que, de manera análoga, la creación de a luz las maravillas de la resurrección (Ap 12:1, Ap 12:5, Juan 16:21, Ga 4:19, Ef 4:13). Esta Gran Obra es análoga a la gestación y nacimiento del Hombre Nuevo, de Cristo, que es del Cielo en el Hombre Viejo Adán, que es de la tierra. Así como la semilla muere en la tierra y da a luz a la planta, que ya no esta enterrada sino que surge de la tierra y da fruto, le es preciso al Hombre terreno renacer del agua y del espíritu, dar a luz al Hombre Nuevo del Cielo, dar a luz al Hijo, dar a luz a Cristo. Entonces la creación dejará de ser imagen de nuestra carencia espiritual y será el mismo Cristo. y Dios será todo en todo. 1 Cor 15:28. El gran anhelo de la creación es dar a Luz a Cristo.

El fundamento de está nuestra obra no es otro sino La Piedra Angular; Nuestro Señor Jesucristo. Era necesario que Dios se encarnase, muriese y resucitase para abrir el camino de la resurrección y nacer en el corazón de los Cristianos. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que la creación terrena, de manera análoga, da a luz el cielo nuevo y la tierra nueva. Es solo por Jesucristo nacido de la Virgen María que Adán, el hombre viejo, de la tierra, da a luz a Cristo, el Hombre Nuevo del Cielo.

La gran señal en el Cielo, en Apocalipsis 12:1-5 nos muestra esta realidad: La mujer es María, que dio a luz a Cristo; la Iglesia de Cristo que ha de dar a luz a Cristo y la vieja creación que ha de dar a luz a Cristo. El Hijo es el preciado fruto eterno, el Hombre Nuevo y la Nueva Creación; Cristo. 1 Cor 15:28, 1 cor 15:47.

Es nuestro anhelo profundo dar a luz a Cristo, al Hombre Nuevo que es Uno con el Señor y es El Señor (ver entrada Del cuerpo Místico de Cristo); conocer nuestro Nombre verdadero, el Nombre de Dios que Dios nos ha concedido ser y manifestar. Este anhelo profundo, que implica la carencia de lo que se anhela, ausencia de Ser, ausencia de Dios, infinita sed espiritual, se refleja en el plano material en la necesidad de alimentarnos y en la imperante insatisfacción a todos los niveles. Este nuestro anhelo profundo es análogamente el anhelo de toda la creación. Es nuestra misión dar a luz a Cristo, despojarnos del hombre viejo y transformarnos en Cristo; solo entonces lo viejo dará a luz a lo nuevo; solo entonces nuestra plenitud se reflejará en lo exterior y la creación dejará de ser imagen de la ignorancia, oscuridad y carencia, y será imagen de la plenitud y el reposo: Porque la tierra será llena de conocimiento de la gloria de YHWH, como las aguas cubren la mar. Habacuc 2:14. Entonces serán el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva y Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:19-23

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. Apocalipsis 12:1

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Apocalipsis 12:5

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Juan 16:20-21

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Marcos 4:26-29

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros Galatas 4:19

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13

Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. 1 Corintios 15:35-57

La Consagración

La consagración solo puede nacer del amor a Cristo que el Espíritu Santo infunde en nosotros. Es cierto que nada de lo que tenemos es nuestro, es de Dios y debemos administrarlo según su voluntad y no egoístamente; y no solo las riquezas materiales, también el tiempo, nuestra voz, nuestras manos, en definitiva todo lo que tenemos y todo lo que somos pero para lograr esto, no debemos tanto poner la mira en todas estas cosas como si por un solo esfuerzo de nuestra voluntad pudiéramos hacer la voluntad de Dios. Mas bien debemos poner nuestra mira en Cristo para que nuestro amor a Él crezca. A medida que el Espíritu Santo vaya tomando posesión de nosotros nuestra actitud y nuestra relación con Dios, con los demás, con nosotros mismos, con nuestras posesiones y con todo, se transformará y cada vez obraremos con mayor pureza y estaremos mas cerca de hacer la voluntad de Dios en todo de manera natural.

“El que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo”. Lucas 14:33. El núcleo del que nace toda posesión es la autoposesión que nace del egocentrismo, del falso yo. La plenitud de la renuncia es renunciar a nosotros mismos, solo entonces habremos cumplido plenamente ese mandamiento de nuestro Señor. Esto es imposible para nosotros MT 19:26 y Dios no nos lo exige desde el principio. No se trata de algo que debamos conseguir a fuerza de voluntad propia sino mas bien algo que debe suceder por si mismo de manera natural a medida que el Espíritu Santo va haciendo su buena obra en nosotros. Solo el Espíritu de Cristo puede aniquilar la voluntad mala, carnal, demoniaca, serpentesca, del viejo y falso Yo (que es lo que nos separa de Dios). Nosotros, dejados a nuestras fuerzas, somos como alguien con las manos y todo el cuerpo completamente sucios intentando limpiarse a si mismo o como alguien intentando crecer tirando de sus propios cabellos.. Necesitamos algo exterior a nosotros que nos limpie. Es el Espíritu Santo el que debe hacer esta buena obra en nosotros. Ahora bien, nosotros debemos trabajar nuestra tierra y enfocar nuestra vida completamente en Cristo velando en oración y no permitir que los espinos ahoguen la buena semilla diluyéndonos en el mundo. Lucas 8:14.

Una vez que hayamos destruido toda autoposesión y le hayamos entregado a Dios lo que es suyo (todo lo que somos y todo lo que tenemos; todo.), Dios reinará sobre todo en nosotros y nos lo habrá entregado todo porque al ser poseídos por Dios “poseeremos” a Dios y con Él a todo lo demás. Entonces, habremos derrotado al anticristo en nosotros “aquel que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios” y, compartiendo una misma voluntad con Él, reinaremos con Cristo sobre el todo “nos sentaremos en el trono con Él Ap 3:21” y tendremos la paz de Salomón.

Nuestro objetivo debe ser poner todo lo que tenemos, todo lo que somos y todas nuestras decisiones al servicio del que debe ser nuestro único deseo: la búsqueda del reino de los cielos; la búsqueda de Dios. Pero como he indicado, para que podamos cumplir esto es preciso que se de en nosotros una unificación de los deseos hacia Dios que lleva tiempo y que solo puede nacer del amor que el Espíritu Santo despierta en nosotros hacia Cristo nuestro Dios. Es preciso que nos encaminemos hacia ese objetivo según la medida de nuestras fuerzas confiando en que Cristo nuestro Dios suplirá lo que nos falta y nos guiará hacia ese bienaventurado final.

Realmente no podremos hacer la voluntad de Dios en todo hasta que no hayamos muerto completamente a nosotros mismos y nos hayamos hecho uno con Dios. Entonces no haremos la voluntad de Dios sino que seremos la voluntad de Dios y todo lo que hagamos será puro porque procederá de Dios. Hasta que esto no se cumpla no habremos renunciado a todo lo que poseemos.

Pidamos a Nuestro Señor Jesucristo que nos ayude a consagrarle todo lo que tenemos y todo lo que somos. Que ninguna posesión material ni lazo carnal nos impida hacer su voluntad sino que le consagremos perfectamente todo nuestro ser y, con el, todo lo que tenemos que no es nuestro, sino suyo.

 

El sufrimiento

Es difícil no tropezar cuando consideramos el misterio del sufrimiento y el mal en el mundo. ¿que sentido tiene el sufrimiento? ¿como conciliar el mal con la omnipotencia de Dios? ¿No tendría mas sentido que todo fuera perfecto, que no existiera el sufrimiento ni el mal? ¿que sentido tiene este mundo anclado en el devenir, siempre mutando, siempre en proceso de llegar a ser, semejante a un gran coitus interruptus donde nada llega a plenitud, todo se frustra, y los pocos reflejos del bien terminan por morir y desaparecer? Debemos buscar la causa del mal y el sufrimiento en el pecado y el origen del pecado en el pecado original que produjo la separación entre Dios y el hombre. Este distanciamiento e ignorancia de Dios en el corazón del hombre se dejó sentir en el drama cósmico exterior. El ser Humano, nexo entre el cosmos y Dios, al separarse de Dios, dejó de irrigar el cosmos con la gracia divina y la creación cayó en el abismo dejando de ser reflejo de Dios y pasando a ser reflejo de nuestro estado caído. En lugar de reflejar a Dios, el mundo pasó a ser reflejo de la ausencia de Dios y esta ausencia y la consiguiente necesidad espiritual se manifestó en el plano material. Así vemos como los animales se devoran unos a otros, impera la muerte, la necesidad y el sufrimiento, y el sueño nos recuerda, como un eco, la naturaleza de nuestra condición caída, irreal con respecto a la vida en Dios.

Dios se hizo hombre en Jesucristo para devolvernos el Don de su presencia, el don de Ser. Jesús, Dios-Hombre, es el Sumo Pontifice que vuelve a hacer de nexo entre Dios, la Humanidad y el cosmos. Dios cargó en Jesucristo con todo el peso del kosmos caído y cargando con nuestros sufrimientos y sufriendo en su humanidad infinitamente mas que cualquier otro ser humano nos salvó en la cruz. No tenemos un Dios que se quedó impasible en su eternidad contemplando nuestro sufrimiento sino uno que descendió a nosotros, compartió nuestra naturaleza caída y cargó con todo el peso de nuestros sufrimientos y de nuestra condición. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” 2 cor 5:21  Así pues, siempre que consideremos el sufrimiento, debemos confiar en su transitoriedad y en la victoria eterna sobre todo mal de Jesucristo Nuestro Señor. “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18 

Desde que Cristo asumió el sufrimiento de la humanidad y la redimió, el sufrimiento tiene valor redentor. Cristo, mediante el Don de Su Espíritu, nos hace a los Cristianos Cristos, Pontífices y Nexos entre Dios, la Humanidad y la creación y nos concede participar en la redención del Cosmos. Así como Jesucristo redimió a la humanidad mediante su sufrimiento, nos concede participar, en menor medida, de sus sufrimientos y, de esa manera, nos hace participes a los cristianos en la redención del mundo como esta escrito “y vendrán salvadores al monte Sión” Abd 1:21. Así pues, debemos confiar en que gracias a Cristo, todo sufrimiento transitorio dará buenos frutos eternos. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

¿Pudo Dios, siendo omnipotente haber evitado la caída, el mal y el sufrimiento? hay unas palabras de Cristo que pueden traer luz a este respecto: Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3. Es posible que Dios pudiera haber evitado el mal, el sufrimiento y la caída , pero debemos confiar en que si Dios ha decidido permitir el sufrimiento y el mal, esta decisión ha sido fruto de su amor y que si así lo ha decidido es porque esta era la posibilidad mejor. Estoy seguro de que cuando estemos gozando en la eternidad de los frutos eternos de la resurrección, nos alegraremos de que haya sido así. Llegará el día en que contemplemos como Cristo ha estado sosteniéndonos en cada momento amargo de la vida; veremos como cada sufrimiento ha tenido un propósito y cada lágrima ha sido la pieza de un hermoso puzle que Dios nos regalará a cada uno de nosotros. Veremos la victoria del Bien y la luz sobre el mal y la oscuridad en la gran batalla que se lleva librando desde el principio y que llevamos inscrita tan profundamente que se deja ver en practicamente todas las películas y novelas que creamos. Nos sorprenderemos de lo hermosa, perfecta e inmejorable que es la realidad y nos alegraremos de existir en la felicidad mas perfecta.

Estoy seguro de que para Dios no hay nada mas Sagrado que el Sufrimiento humano.

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en sufrimientos; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Is 53:3-6

El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y á la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dice Jehová. Is 65:25

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria 2 cor 4:17

!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Mt 18:7

Pasando Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego? Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9 1-3

De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. Juan 16:20

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Ap 21:4

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Romanos 8:17

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia col 1:24

Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación 2 Corintios 1:5

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón Heb 11:24-26

y vendrán salvadores al monte Sión Abd 1:21

Del pecado

En la base de todo pecado está, el pecado en su estado mas puro es el pretender ser al margen de Dios.

Este fue el pecado de Lucifer, robar a Dios lo que Dios mismo le estaba regalando pretendiendo hacer suya la luz, la belleza, el Ser que recibía de Dios, separándose automáticamente de Dios y cayendo en la oscuridad. Este es también el pecado que parece referir el libro del Génesis cuando Adán y Éva, tentados por la serpiente, aceptaron comer del fruto del árbol de la ciencia y “ser como Dios” Génesis 3:5 cayendo también en la oscuridad del desconocimiento de Dios y de si mismos; entonces se introdujo la muerte en el mundo y cayeron en la dimensión de la materia.

Esta tendencia pecaminosa está en cada ser humano que viene al mundo. Es nuestra naturaleza Adámica bajo la maldición de la ley, el hombre de pecado, el egoísmo, el hombre viejo marcado por la imagen de la Bestia. Esta naturaleza pecaminosa es lo que nos hace naturalmente hijos de la ira y es lo que ha de morir con Cristo en la Cruz; la naturaleza Adámica vieja de la que nos despojamos en la inmersión del Bautismo emergiendo renacidos como Hombres Nuevos de naturaleza Crística; celestial. Esta realidad es lo que prefiguraba la circuncisión en el antiguo pacto.

Mediante el don del Espíritu Santo Cristo efectúa esta obra en nosotros a fin de hacernos partícipes de su naturaleza divina, lo que nos permite ser canales de su inmensa Paz, Amor, Luz, libertad… de su Ser. Entonces el hombre se descubre amando al prójimo sin esfuerzo y descubre los dones que Dios le ha dado; la manifestación del Espíritu Santo en Él. En estos momentos de comunión con Dios, se descubre uno amando al prójimo con amor puro y deseando su felicidad de corazón; pero no es que sea el hombre el que ama, es Dios en su interior el que ama y le hace partícipe de su mirada de amor.

Entonces, cuando nos sentimos prosperados, tendemos a enorgullecernos; a volver nuestra mirada hacia nosotros mismos y a regocijarnos en nosotros mismos. el amor a Dios se enfría y el amor propio aumenta.. Nos apropiamos de esa mirada de amor y de los dones de los que Dios nos hace partícipes gratuitamente. Robamos lo que Dios nos regala pretendiendo hacer nuestra la luz que Dios nos da pero al margen de Dios y, reproduciendo el pecado de Lucifer, caemos en la oscuridad. nos erigimos una estatua de nosotros mismos y comenzamos a adorarla albergando la ilusión de prosperar y de ser al margen de Dios erigiéndonos como reyes en el trono de Dios haciéndonos pasar por Dios.. La abominación desoladora.

Entonces Jesús, nuestro Padre, mirándonos entristecido, con amor y dolor infinito, nos sumerge de nuevo en el Jordán de su bautismo con serenidad y firmeza hasta que, muertos, dejamos de agitarnos en busca del aire viejo y renacemos a La Luz De Su Rostro en El Eterno Nuevo Día.. nos hace ver que nosotros solos, al margen de Él, no somos capaces de ningún bien; tiene que hacer pedazos esa “imagen ideal” de nosotros mismos que nos habíamos formado despojándonos de todos los dones y dejándonos desnudos a fin de que podamos ver nuestro egoísmo, nuestra maldad, nuestra completa incapacidad para amar al prójimo al margen de Él y así hacernos humildes y limpiarnos de nuestra tendencia egoísta de robarle los dones que nos regala, hacerlos nuestros, alejarnos de Él y pudrirnos con su recuerdo en la oscuridad.. Este es el propósito de las noches oscuras y de las purificaciones.

El final del camino es cuando el hombre está absolutamente limpio de todas esas tendencias egoístas y le devuelve a Dios toda la gloria que recibe de él, todo su ser, su propio Nombre que recibe de Dios, sin apropiarse nada en absoluto. Entonces es un canal limpio por donde puede fluir la divinidad y es una lámpara que brilla con la luz de Dios, una manifestación limitada de la ilimitada gloria de Dios y un Nombre de Dios. Este hombre baja el cielo a la tierra y sube la tierra al cielo. Como escribí en la entrada “Del cuerpo místico de Cristo“: En este Hombre, aquel que como San Pablo dice “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi Ga 2:20” nada hay sino Cristo solo. El Hombre regenerado es Cristo. Habiendo sido injertado en el cuerpo de Cristo, teniendo la mente de Cristo  1 Co 2:16, comparte una misma voluntad y una misma conciencia (que son Cristo mismo) con Cristo. Ha sido hecho partícipe de la Sabia, la Sangre, La Vida de Cristo, La Vida Eterna. En este Hombre Cristo dice “YO SOY”. Nada hay en este Hombre que no sea Cristo; nada es este Hombre que no sea Cristo. Cristo se conoce a Si mismo en este Hombre y este Hombre descansa en el Ser de Cristo no ya como algo separado a Si, sino como en su propio Ser (del Hombre). Esta conciencia Crística es a la que alude Cristo en su oración “que todos sean uno” Jn 17. Este Hombre a conocido su verdadero Nombre, la porción finita del Cristo infinito que Cristo le ha concedido conocer, manifestar y ser (ver entrada De Los Nombres De Dios). Esta conciencia Crística es el trono de Dios en el que los Cristianos están llamados a sentarse (Ap 3:21). Jesucristo nos concede como una Gracia por su bondad y misericordia lo que el Anticristo  1Tes 2:4 (y análogamente nuestro orgullo, el hombre viejo el Anticristo en nosotros) trata de usurpar y obtener al margen de Cristo. Sentarnos en su trono; Ser. El único trono de Dios es Cristo, Dios mismo. Ese acto de usurpar, que en esencia es el mismo error que cometemos cuando pretendemos limpiarnos por nosotros mismos al margen de Cristo atribuyéndonos a nosotros mismos alguna bondad al margen de Cristo, es el propio Anticristo y mas profundamente, la ilusión de “Ser” algo al margen de Cristo es el propio Anticristo. Solo Cristo es. y en la regeneración no habrá nada que no sea Cristo. Todo será Cristo y Cristo será todo. “y Dios será todo en todo” 1Co 15:28.

!Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Isaías 14:12-15

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Génesis 3:1-8

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. Génesis 3:24

En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:10-15

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 1 Tes 2:4

“Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora.” Daniel 11.31

Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), Mt 24:15

Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? 1 Cor 4:7

Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mateo 23:12

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como sarmiento, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Juan 15:4-6

En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga. He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová. Sofonías 3:11-20

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Ap 15:2

Arquetipo e imagen

Nuestra realidad está llena de símbolos que son imagen y que hacen referencia a realidades Espirituales. El hombre carnal, imagen de Adán, con el entendimiento entenebrecido por el pecado, no puede leer estos símbolos; no tiene ojos para ver ni oídos para oír. Percibe la realidad desvinculada de su realidad esencial  y, en consecuencia, no puede vislumbrar en ella la realidad espiritual esotérica a la que hace referencia y de la que toma su fundamento y ser. No puede leer el significado profundo, espiritual de las realidades que capta mediante sus cinco sentidos. Cuando Cristo le devuelve la vista, el Hombre regenerado, imagen de Cristo, es capaz de leer en el libro de la realidad, vislumbrando las realidades Espirituales a las que las realidades que percibimos mediante nuestros sentidos exteriores hacen referencia y de las que toman su realidad y fundamento.

Que Jesús nos de ojos para ver y oídos para oír.

SOL

Jesús es el SOL arquetipo, fuente de toda luz, con sus 12 apóstoles signos zodiacales, donde el sol de este mundo, que se pone declarando su muerte y amanece señalando su resurrección, toma su realidad, fundamento y significado.

El día es imagen del siglo futuro. En el que estamos despiertos, viviendo la vida verdadera iluminados por el verdadero sol, Jesús.

La noche es imagen de este siglo. En ella dormimos hasta que el Sol naciente, Jesucristo, amanece en nuestros corazones y comenzamos a vivir.

Estar dormido es imagen del hombre terrenal, Adán, y estar despierto del hombre celestial, Cristo.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Apocalipsis 21:23

BESO

Jesús es el Beso de Dios, arquetipo donde todos los demás besos toman su realidad, fundamento y significado. Él es el Beso que Dios le ha dado a la humanidad a fin de salvarla del mal y reunirla consigo. Por eso Judas, lleno del espíritu del anticristo entregó a Jesús con un antibeso manifestando, sin saberlo, la suprema maldad de su acto  “¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Lc 22:48.”  Por eso los cristianos se saludaban con el Ósculo Santo.

Jesús nos ha hecho a nosotros, los Cristianos, Besos de Dios.

El Beso es la expresión exterior de la unión de dos corazones; Imagen de como nos ha amado y desposado Dios en Jesucristo.

“Saludaos los unos a los otros con ósculo santo” Romanos 16.16

SEMILLA

Jesús es la semilla arquetipo, donde todas las demás semillas  toman su realidad, fundamento y significado, que murió sepultada en el corazón de la tierra  y fructificó en abundancia.

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24

Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12:40

El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo

Dios se manifiesta a sí mismo a través de su verbo. El verbo es Dios manifestándose, diciéndose a sí mismo hacia el exterior a fin de manifestarse y obrar en su creación. El verbo no puede tener una conciencia distinta del Padre, ni amar al Padre como a una persona distinta de Sí. No es una persona distinta de Sí, es Dios manifestándose.

Ese Dios que se manifiesta a través de su verbo, se hizo hombre en el vientre de María, autolimitando su divinidad completamente, haciéndose completamente hombre, con todas las limitaciones y con toda la dependencia de Dios de un hombre. Este, Jesucristo, es el primer ser Humano regenerado, que no está bajo el yugo del pecado de Adán, por eso tras morir resucitó de los muertos. Por eso se le llama El primogénito de los muertos. Este Hombre nacido de María es al que se le llama “EL Hijo de Dios”. AL estar la humanidad sepultada en el pecado, fue necesario que el único Dios se hiciese Hombre y resucitase de los muertos a fin de abrir el camino de la regeneración.

Dios Padre nació como Hombre; con toda la necesidad de Dios, y con todas las carencias y necesidades de cualquier otro hombre; y como Hombre que era oraba a su Padre; a Dios. A este Santo ser que nació es a quien se llama “EL Hijo de Dios” Lc 1:35

Una vez resucitado envió su Espíritu Santo a los que en El creyeron. Este Espíritu Santo (Hechos 16:6), Espíritu de Cristo (romanos 8:9), Espíritu de Jesús (Hechos 16:7), Espíritu de Dios (romanos 8:9), Espíritu de nuestro Padre (Mateo 10:20), un único Espíritu (Efesios 4:4), es la presencia de Cristo en nuestros corazones (Romanos 8:9-11), el que reproduce la sagrada imagen de la humanidad sin pecado de Jesucristo; de la humanidad regenerada en nosotros y nos hace “Hijos de Dios”.

De manera que la trinidad es el único e indivisible Dios manifestándose de 3 formas distintas a fin de salvar a la humanidad caída: 1- como Padre (como Dios) 2- como Hijo (como un ser Humano, Jesucristo) 3- Como Espíritu Santo (como su presencia en nuestros corazones que nos redime regenerando nuestra imagen caída a imagen de Dios Hijo, haciéndonos Hijos.)

———————————-

Ahora bien, si leemos el libro de Apocalipsis , aunque es dificil darse cuenta podemos traer mas luz a esta economía de la salvación:

San Pablo, en 1 cor 15:24-28 dice:

Luego el fin; cuando entregará el reino a Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas. Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. 1 cor 15:24-28.

Si vamos a Apocalipsis vemos que esto está descrito. En Apocalipsis 20:14 tiene lugar la muerte de la muerte (1 cor 15:26) Y a partir de ahí es cuando Cristo sujeta al Padre todas las cosas para que Dios sea “todas las cosas en todo” esto es justo a continuación de que la muerte es vencida. Es cuando viene el cielo nuevo y la tierra nueva en Apocalipsis 21 y 22, justo a continuación de la séptima copa de la séptima trompeta del séptimo sello, en la plenitud del 777.

Bien, si analizamos , vemos que antes de que la muerte sea vencida y Cristo sujete al Padre todas las cosas para que Dios sea “todas las cosas en todos”; Cristo se presenta a si mismo como alguien distinto del Padre, de Dios. Todavía habla como un ser Humano, no como Dios. Esto es así en Apocalipsis 5:6 y en Daniel 7:13. En donde se describe al cordero enfrente del trono y del que está sentado en el trono. También es así en Ap 1:6, Ap 2:7, Ap 2:27, AP 3:2, Ap 3:5, AP 3:12, AP 3:21 Donde se refiere a Dios como su Dios y su Padre.

Sin embargo, justo después de que la muerte ha sido derrotada, en la séptima copa de la séptima trompeta del séptimo sello, en la plenitud del 777 , cuando ya “el mismo Hijo se ha sujetado al que le sujetó a El todas las cosas”, Jesucristo se sienta en el Santo trono de Dios y a partir de ahí ya no habla como alguien distinto del Padre y deja de hablar como Hijo. Aquí es cuando dice : Apocalipsis 21:5-6-7 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Dice “hecho está” (paralelo a Juan 19:30), donde indica que su obra redentora se ha cumplido plenamente. Dice “yo seré su Dios y el será mi Hijo”. Es decir, ha pasado de ocupar el lugar de Hijo y de Humano a ocupar el lugar de Dios y de Padre. Además vemos que a partir de ahí, en Apocalipsis 22:3-4 está escrito: 3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. En griego también está escrito en singular “le servirán” “su rostro” “su nombre”.

EL cordero, el Hombre, se ha sentado en el trono de Dios, se ha unificado con su Divinidad, ya la obra redentora terminada se ha vuelto a unificar con Dios. Se han cumplido sus plegarias en Juan 16:28 : Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez, dejo el mundo y voy al Padre. y su plegaria en Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorificame tú contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Ya habiendo redimido a la humanidad habiéndoles hecho Hijos de Dios, deja de ocupar el lugar de Hijo para volver a ocupar el lugar de Padre, de Dios.

Resumiendo:

– primero se describe a Jesús resucitado como un hombre distinto de Dios que se refiere a Dios como “Su Dios” Ap 3:2, AP 3:12 y “Su Padre” Ap 1:6, Ap 2:27, Ap 3:5, Ap 3:21.

– Vemos a Jesús frente al trono de Dios para coger el libro de la mano de Dios y abrir sus sellos. Ap 5:6 y Dn 7:13.

– Una vez ha abierto los 7 sellos y la muerte ha sido vencida, desciende la nueva Jerusalén y de aquí en adelante vemos que se describe a Jesús sentado en el trono de Dios, y Jesús deja de hablar como hombre-Hijo pasando a hablar como Dios-Padre Ap 21:5-7, y ya no se describe a Jesús y a Dios como dos “personas” distintas sino como uno y el mismo; en un mismo trono Ap 22:3, con un solo Rostro y un solo Nombre Ap 22:4. Probablemente el Nombre nuevo al que alude Jesús en AP 3:12.

 

objeciones:

Hay algunos versículos como colosenses 1:15-20, hebreos 1:2-14, 1 co 8:6 En los que se habla del Hijo como preexistiendo y se le denomina creador del universo. A la luz de Jn 1, donde Juan habla del verbo como creador del universo, podemos interpretar que estos versículos se refieren al Hijo cuando aún no era Hijo sino Verbo de Dios. Como este Verbo de Dios fue nacido de María y llegó a ser Hijo de Dios, le aplican al Verbo de Dios el calificativo de Hijo pero en razón de que llegó a ser Hijo en su humanidad cuando nació como humano.

En estos versículos se habla del Hijo en su estado de Verbo, en su estado de Dios, según su divinidad, (y el verbo era Dios Jn 1:1). No debemos imaginarlo como una persona distinta del Padre con una conciencia distinta del Padre. Debemos entenderlo como la manifestación del Padre, Dios manifestándose, diciéndose a sí mismo hacia el exterior a fin de manifestarse y obrar en su creación. Solo cuando este Verbo nace como Humano, deja de ser Dios parea nacer como Hombre de Santa María, hay una tal separación y entonces vemos que Jesús, el Hijo, no en forma de Verbo sino de Hombre, ora a Dios y habla de Dios como de alguien distinto de Sí. No obstante, como hemos visto, esta “separación” no dura eternamente sino que cuando el cordero, el Hombre Jesús ha abierto los 7 sellos, ha vencido a la muerte y se sienta en el trono de Dios, vuelve a unificarse con Dios y vuelve a ocupar el lugar del Verbo de Dios y de Dios. Sin dejar de ser Humano vuelve a ser el único Dios.

En estos pasajes, aun cuando se refieran al Logos como Hijo de Dios, en función de lo que llegaría a ser, siempre queda claro que la relación del Logos antes de encarnarse y Dios no es la relación Padre Hijo de Jesús humano con Dios sino que Dios se manifiesta y actúa a través de su Logos, no habiendo una distinción de entidades en Dios. y el Logos era Dios Juan 1:1.

Del Cuerpo Místico de Cristo

Es un error esperar a estar limpios para acercarnos a Jesús. Este error radica en el orgullo de pensar que podemos hacer el bien por nosotros mismos o que hay algo bueno en nosotros al margen de Cristo. Nosotros no podemos darle a Dios nada bueno que no hayamos recibido de Él previamente; y si le pretendemos dar algo que no hayamos recibido de Él ese algo no puede ser bueno. Si hay algo bueno en nosotros, procede de Dios; y si no procede de Dios, no puede ser bueno. San Pablo se refiere a esto cuando dice: “¿quien le dio primero para que le sea recompensado? 1Ro 11:35”

Absolutamente todo lo que esta destinado a permanecer en la eternidad procede de Dios y tiene su raíz en Dios. Esto queda ilustrado en la parábola de la viña y los sarmientos Jn 15:4-5 en el evangelio de San Juan. En esta parábola Jesús no solo nos dice que separados de El no podemos llevar ningún fruto sino que se identifica a Si mismo con nosotros de una manera plena. EL dice “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”. De la misma manera que los sarmientos son parte de la vid, nosotros somos parte de Cristo. A esto es a lo que se refiere San Pablo cuando habla de que la iglesia (los cristianos) somos el cuerpo de Cristo. En el Hombre regenerado, aquel que como San Pablo dice “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi Ga 2:20” nada hay sino Cristo solo. El Hombre regenerado es Cristo. Habiendo sido injertado en el cuerpo de Cristo, teniendo la mente de Cristo  1 Co 2:16, comparte una misma voluntad y una misma conciencia (que son Cristo mismo) con Cristo. Ha sido hecho partícipe de la Sabia, la Sangre, La Vida de Cristo, La Vida Eterna. En este Hombre Cristo dice “YO SOY”. Nada hay en este Hombre que no sea Cristo; nada es este Hombre que no sea Cristo. Cristo se conoce a Si mismo en este Hombre y este Hombre descansa en el Ser de Cristo no ya como algo separado a Si, sino como en su propio Ser (del Hombre). Esta conciencia Crística es a la que alude Cristo en su oración “que todos sean uno” Jn 17. Este Hombre a conocido su verdadero Nombre, la porción finita del Cristo infinito que Cristo le ha concedido conocer, manifestar y ser (ver entrada De Los Nombres De Dios). Esta conciencia Crística es el trono de Dios en el que los Cristianos están llamados a sentarse (Ap 3:21). Jesucristo nos concede como una Gracia por su bondad y misericordia lo que el Anticristo  1Tes 2:4 (y análogamente nuestro orgullo, el hombre viejo el Anticristo en nosotros) trata de usurpar y obtener al margen de Cristo. Sentarnos en su trono; Ser. El único trono de Dios es Cristo, Dios mismo. Ese acto de usurpar, que en esencia es el mismo error que cometemos cuando pretendemos limpiarnos por nosotros mismos al margen de Cristo atribuyéndonos a nosotros mismos alguna bondad al margen de Cristo, es el propio Anticristo y mas profundamente, la ilusión de “Ser” algo al margen de Cristo es el propio Anticristo. Solo Cristo es. y en la regeneración no habrá nada que no sea Cristo. Todo será Cristo y Cristo será todo. “y Dios será todo en todo” 1Co 15:28.

Así pues, no tengamos miedo de acercarnos a Jesús en aquellos momentos en los que la percepción de nuestra maldad nos abrume, cuando no veamos en nosotros nada bueno ni podamos detectar en nosotros ningún amor a Jesús o a los demás. Acerquémonos a aquel que dijo: Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores Mr 2:17. Acerquémonos a Él conscientes de que no podemos ser capaces de nada bueno para merecer su ayuda, de que su ayuda no puede estar fundamentada en ningún mérito ni en ninguna bondad previa nuestra sino solo en su bondad y en su misericordia porque si hay algo bueno en nosotros es don suyo y si no es don suyo entonces no puede ser bueno.

Que Jesús nos limpie de todo lo que no sea Él.

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Mr 2:17

Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Mr 10:18

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Ga 2:20

Pero nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Co 2:16

Pero el que se une al Señor, es un espíritu con El. 1Co 6:17

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 1 Co 12:27

¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? 1Ro 11:35

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. Ap 3:21

Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 1Co 15:28

donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Colosenses 3:11

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como sarmiento, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Juan 15:4-6

el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. 1 Tes 2:4

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Ap 15:2

Del símbolo y la importancia de lo exterior

De la misma manera que la importancia de la liturgia se fundamenta en las realidades que simboliza, los templos exteriores también son importantes en cuanto a símbolos exteriores de la morada de Dios en nosotros, del corazón de nuestro corazón donde Cristo Nuestro Señor mora y desde el cual nos crea, fundamenta y sostiene.

Debemos evitar caer en el error de otorgar una importancia desmesurada a lo exterior desvinculándolo de lo interior, que es lo que lo fundamenta y le da sentido pero también en el de privar de toda importancia a lo exterior, puesto que es un recordatorio, un testimonio y una guía de las realidades interiores que deberán experimentarse vivencialmente.

Es por ello por lo que debemos custodiar las tradiciones litúrgicas que nuestros ancestros nos han legado pero siempre con el objetivo de experimentar vivencialmente los significados interiores que estas tradiciones simbolizan. Es cierto que lo esencial es lo interior y que es posible experimentar estas realidades interiores prescindiendo de lo exterior, pero también lo es que lo exterior constituye una ayuda como punto de partida y guía en el viaje interior hacia la morada de Dios en nosotros. Por no mencionar el inestimable valor de estas manifestaciones exteriores de las realidades interiores por, de alguna manera, dar testimonio de lo sagrado en esta era oscura, desacralizada y con tanta necesidad de lo espiritual.

Pero recalco que es imprescindible trascender lo exterior hacia lo interior, de otra manera lo exterior o bien estará también condenado a desaparecer o bien será victima de su apropiación por parte de mentes dogmáticas que lo utilizarán con fines que nada tienen que ver con su función de guía en el camino interior de unión con Dios y, por no haber trascendido lo exterior hacia lo que significa, será victima de ser convertido en un ídolo mas que impulse a estas mentes a ver como una amenaza y tildar de herejía cualquier otra manifestación exterior válida de esas mismas realidades interiores, puesto que, todavía ciegos, quedándose en lo exterior e incapaces de trascenderlo, serán incapaces de reconocer la misma realidad interior en ambas manifestaciones exteriores. Por causa de esto último se han condenado obras y se han quemado a sus autores.

Así pues, señalo el inestimable valor de esos templos diseminados por los pueblos españoles y de todo el mundo que, siendo la expresión exterior de nuestro corazón y de la morada de Dios en nosotros, ejercían y ejercen como centro y corazón de estas poblaciones, expresando exteriormente la, en estos tiempos tan necesitada, dimensión espiritual en la concepción de la vida de sus habitantes. Por esto mismo no me parece condenable el dignificar el templo exterior de una población dedicándole riquezas y esfuerzo, pues esto da testimonio de la salud espiritual de sus moradores y de la importancia que otorgan a lo divino. Siempre y cuando, claro está, no se invierta el sentido como en el caso de los dogmáticos a los que me referí en el párrafo anterior y se priorice el bienestar de los verdaderos templos, nosotros mismos, de los que el templo exterior es imagen.

También señalo mi oposición a la construcción de esas parroquias horriblemente feas que abundan en estos tiempos que parece que dan testimonio del mal estado espiritual que nos embarga y mi oposición al uso de instrumentos modernos, electrónicos, rock, pop, y música moderna en las liturgias; no niego la posibilidad de que lo divino pueda expresarse también a través de estos medios (se ha dicho que para el ser humano deificado todo es expresión de lo divino) pero es que me parece completamente inarmonioso… El interior del templo exterior ha de ser reflejo de la morada interior de Dios en nosotros y ahí debe morar lo armonioso con la verdadera adoración silenciosa en espíritu y en verdad que debe darse en nuestros corazones por el encuentro con Cristo y no lo armonioso con la exaltación emocional mas reflejo de lo mundano y de nuestro estado caído. Esto está muy bien, pero fuera de la liturgia. Del mismo modo que el sexo puede ser expresión del amor entre un hombre y una mujer y este amor entre un hombre y una mujer es imagen del amor divino pero estaría fuera de lugar tener relaciones sexuales en una iglesia, pienso que estas manifestaciones están fuera de lugar en el interior de los templos y de las celebraciones litúrgicas.

Habacuc 2:20  Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

 

De los nombres de Dios – versión resumida

1- EL LOGOS. EL NOMBRE DE DIOS

Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer. Jn 1:18 

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Colosenses 1:15

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Colosenses 1:16

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; Colosenses 1:17

y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Colosenses 1:18

El que me ha visto a mi ha visto al Padre. Jn 14:9 


Dios está mas allá de todo nombre y da nombre a todo lo demás. Puesto que el nombre es lo que define a lo que nombra, para que algo tenga nombre ha de ser perceptible. Dios está mas allá de todo y no hay ningún nombre que le pueda contener.

Dios, a fin de manifestarse y comunicarse, se autolimita, se nombra a Si mismo, toma Nombre en su Logos. El Logos es el Nombre de Dios; es la manifestación de Dios; es Dios mismo manifestándose. Dios no puede ser percibido si no es a través de su Logos, exceptuándose a si mismo, que se conoce en su propia plenitud. Es la palabra limitada que surge del ilimitado silencio, Dios pronunciándose a Sí mismo.

Todo lo que existe subsiste en el Logos de Dios, Él es la esencia de todas las esencias, el fundamento de todo lo que es; todas las cosas reciben su nombre, su ser, del Logos de Dios; del Nombre de Dios. Es por esto que está escrito: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Jn1:4  El es nuestra vida porque El es la fuente de nuestro Ser, donde recibimos nuestro ser, donde recibimos nuestro Nombre. Este Nombre que recibimos de El, está contenido en El Nombre de Dios y no es sino un reflejo limitado del Nombre de Dios, una manifestación parcial de su gloria. Al tomar todas las cosas su ser del Nombre de Dios, podemos decir que todos los nombres están contenidos en el Nombre de Dios.

2- NUESTROS NOMBRES

El Logos de Dios nos ha creado y nos ha dado un ser, una capacidad de percibirlo y de recibirle. Esta capacidad de percibirlo y recibirle es distinta en cada uno de nosotros y no hay nadie que pueda percibirlo y recibirlo por entero, pues esto equivaldría a conocer Su Nombre, el Nombre sobre todo Nombre que solo Él conoce y esto equivaldría a ser igual a Él, y Él es el único que puede conocer su propia plenitud. Y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Ap 19:12 Sin embargo, cada uno de nosotros percibe y recibe un aspecto distinto del Logos de Dios, un aspecto distinto de su Nombre. Ese aspecto del Logos de Dios que percibimos y recibimos es el Nombre que le damos al Logos de Dios, y al darle ese Nombre al Logos de Dios recibimos ese mismo nombre que le damos. Ese Nombre que le damos al Logos de Dios y que al dárselo recibimos del Logos de Dios es nuestro verdadero Nombre; ese Nombre es nuestro verdadero ser, nuestro verdadero yo, nosotros mismos. La santidad no es otra cosa sino el descubrimiento de este Nombre, de nosotros mismos, de Dios. Nosotros somos los Nombres de Dios, particulares y limitados reflejos de su ilimitada Gloria. Por esto cuando conocemos al Logos de Dios somos conocidos por Él, por eso conocer al Logos de Dios es conocerse a uno mismo. Aquí toman sentido las palabras de San Pablo: Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1 Cor 13:12.

3- LA CAÍDA

Tras el pecado original, el hombre está separado del Logos de Dios, que es su vida y la fuente de su ser. En consecuencia, ha perdido su verdadero Nombre, su verdadero Yo. El hombre no se conoce a si mismo porque no conoce a Dios; está espiritualmente muerto porque está separado de Dios, que es la fuente de su ser. Así como si separas un rayo de sol del Sol, fuente de todos los rayos, este rayo desconectado de su fuente está automáticamente separado de los demás rayos que proceden del sol, nosotros estamos separados de Dios y de todos y de todo lo demás.

4- NUESTRA REDENCIÓN

El Logos de Dios, Dios, se hizo hombre en Jesucristo y murió en la cruz para volvernos a unir a Sí.  No es casualidad que la cruz sea como es +. el palo vertical símbolo de lo celestial, de Dios y el horizontal símbolo de lo terrenal, del hombre. Ambos encontrándose en la humanidad de Dios en Jesucristo. El cielo y la tierra, Dios y la humanidad reconciliándose en la muerte de Cristo en la cruz en la unidad del punto donde se cruzan ambos palos +. Cuando la obra redentora de Jesucristo nos haya devuelto la unión con Él estaremos de nuevo unidos a nuestra fuente y al estar todos unidos a la fuente, estaremos unidos los unos a los otros y la plegaria de Jesucristo en Juan 17 se habrá cumplido. Todos seremos uno. Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Jn 17:21-23

Como consecuencia de la caída, de nuestro estado de separación de Dios, tenemos un nombre falso del que proceden nuestros nombres falsos. Esta es la imagen de la serpiente en nosotros, la imagen de la bestia, el hombre viejo, nuestro falso nombre del que proceden nuestros falsos nombres.  Nuestro verdadero Yo, nuestro verdadero Nombre, solo puede hacer el bien; solo puede engendrar buenos hijos, buenos nombres porque sus obras son hechas en Dios Jn 3:21  y lo que nace de Dios no puede pecar 1Jn 3:9, Sin embargo, de nuestro falso nombre solo pueden salir falsos nombres, malas obras, malos hijos de la mentira que no tienen su raíz en Dios.

Solo Cristo puede liberarnos de nuestros falsos nombres cuando nace en nuestros corazones y aplasta la cabeza de la serpiente en nosotros concediéndonos recuperar la imagen de Dios; nuestro nombre verdadero que procede de Dios. Entonces nuestro falso nombre deja de ser y recuperamos nuestro verdadero nombre que procede de Dios, del que proceden nuestros nombres verdaderos que son lo que realmente somos y que tienen su raíz en Dios. Entonces nos conocemos a nosotros mismos, nuestros verdaderos nombres, nuestro verdadero yo que Dios creó.  El que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”. AP 2:17


5- LA REDENCIÓN DEL COSMOS. EN LA CARNE DE CRISTO GLORIFICADA LA MATERIA DEL MUNDO FUE DEIFICADA.

la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:21-23

 

Nuestros nombres falsos y nustro estado de separación de Dios son la causa del cosmos en el que vivimos. Así, como en el Reino de Dios el “cosmos espiritual” es una manifestación de nuestros cuerpos espirituales, que son una manifestación de nuestros nombres (que son una manifestación de nuestra percepción de Dios, de la manifestación de Dios en cada uno de nosotros, de nosotros mismos); Aquí, el cosmos es una manifestación de nuestros cuerpos carnales, que son una manifestación del error, de nuestros nombres falsos y de nuestro estado de separación de Dios.

Cuando, por el fuego de Dios, que es el mismo al que Cristo se refirió cuando dijo “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido? ” LC 12:49, seamos limpiados de todos nuestros falsos nombres, cuando conozcamos nuestro verdadero nombre, cuando el anticristo que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios 2 Tes 2:4 haya sido destronado, la muerte haya sido muerta en nuestros corazones y Jesucristo sea Rey en su trono en nuestros corazones y sea Rey en toda la tierra de nuestro ser; cuando hayamos vencido a la imagen de la Bestia Ap15:2, entonces se cumplirá lo que dijo San Pablo: Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1 corintios 13:12.  Entonces conoceremos a Dios en la plenitud que el Él nos ha concedido a cada uno y le daremos el Nombre que Él nos ha concedido a cada uno; recibiremos ese mismo Nombre, habremos llegado a la medida de Cristo y habremos dado a luz a Cristo Juan 16:21, Ga 4:19, Ap 12:5, Ef 4:13. Se habrá cumplido lo que dice San Pablo: hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13. y su obra redentora habrá llegado a su plenitud en nosotros.

Entonces se cumplirá lo que dice San Pablo: la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora Romanos 8:21-22. Pues esos dolores de parto visibles en la creación, en lo exterior, no son sino el reflejo del estado caído de nuestro propio corazón hasta que hayamos dado a luz a Cristo Juan 16:21, Ga 4:19, Ap 12:5, Ef 4:13. Entonces la creación pasará de ser imagen de nuestro estado caído, imagen de la serpiente, de nuestros falsos nombres,  a ser imagen de nuestra plenitud, de la unión con Dios, de nuestros nombres verdaderos, imagen de Dios, y Dios será todo en todo 1corintios 15:28. La redención del cosmos no es sino el reflejo exterior de la redención interior de los Cristianos. La muerte de la Bestia y la muerte de la muerte en el exterior no es sino la manifestación exterior de la muerte de la Bestia y de la muerte de la muerte en el corazón de los Cristianos. La nueva Jerusalén exterior no es sino manifestación y reflejo exterior de los Nombres de los Cristianos que son manifestaciones del Nombre de Dios, manifestaciones de Dios.

Entonces, la pureza de lo “material espiritual” de la Nueva Jerusalén será la manifestación de la pureza de Dios porque será la manifestación de nuestros cuerpos espirituales, nuestros cuerpos serán la manifestación de nuestros nombres (de nosotros mismos) y nuestros nombres (nosotros mismos) serán la manifestación del Nombre de Dios . entonces se cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria 1 corintios 15:54 y Dios será todo en todo 1corintios 15:28.

Entonces viviremos en la ciudad que descendió de Dios Ap 21:2 Y Ap 3:12 igual que nuestros nombres descendieron de él y; como Adán en el paraíso, le pondremos a las cosas sus verdaderos nombres, que tendrán su raíz en Dios y Dios será todo en todo 1corintios 15:28.

Entonces, el nombre de Dios habrá sido glorificado en nosotros y todo lo que sea será una manifestación de Dios.

 

Nota: En la versión larga de “De los Nombres de Dios” escribo tres “estados” de Dios: Dios mas allá de todo, Dios todo 0 y Dios Logos 1. Sin embargo en la versión corta solo distingo dos: Dios y El Logos de Dios. 

También escribo en la versión corta que en Nombre de Dios es el Logos de Dios y en la versión larga que Dios se Nombra a Si mismo en Dios Todo 0 y que Dios Logos comparte ese Nombre.

Ambas perspectivas son compatibles: Desde nuestro punto de vista Dios no tiene otro Nombre sino su Logos. Puesto que la esencia eterna de Dios Todo 0 está mas allá de toda posible percepción, es incognoscible. Sin embargo, Dios Todo 0 si se percibe a Sí mismo en su plenitud, es decir, conoce su Nombre y, para El mismo, tiene un Nombre. El Logos comparte ese Nombre porque, aun siendo perceptible y cognoscible, se conoce a si mismo en su plenitud, se conoce a Si mismo como Dios 0 Todo, es decir, a un siendo el Logos de Dios, limitado y cognoscible, no deja de ser Dios Todo 0 , ilimitado e incognoscible salvo por Si mismo. De esta manera, vemos que Dios solo tiene un Nombre que abarca toda su eternidad y que nosotros solo podemos conocer parcialmente en su Logos. “y tiene un Nombre escrito que nadie conoce sino El mismo” AP 19:12. 

Cuando hablo de Dios Todo 0 hago referencia  Dios manifestándose, conociéndose a si mismo y cuando hablo de Dios Logos  hago referencia a Dios manifestándose, dándose a conocer al exterior.

Podriamos resumir todo esto en la idea de que el Dios Incognoscible se autolimita haciendose cognoscible en su Logos.

De la era actual, el nihilismo y Jesucristo

“¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué, ¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellos y los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿No es excesiva para nosotros la grandeza de este acto? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia. Aquí calló el loco y miró de nuevo a sus oyentes; ellos también callaron y le contemplaron con extrañeza. Por último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos: “He llegado demasiado pronto, dijo. No es aún mi hora. Este gran acontecimiento está en camino, todavía no ha llegado a oídos de los hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya han sido realizadas, para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más distante; y, sin embargo, ellos lo han realizado.”

Friedrich Nietzsche. La Gaya Ciencia.

El nihilismo, la autodestrucción, y el ocio autodestructivo es una reacción lógica y creo que la actitud más consecuente ante el sinsentido de la vida. ¿Para que esforzarnos en nada si somos producto de la casualidad, vamos a desaparecer y no va a quedar vestigio alguno de nosotros ni de nuestras obras? Nuestra generación, salvo raras excepciones, ha nacido en medio del abismo. No hemos recibido ninguna “educación” religiosa en el sentido de que no hemos crecido con la idea de que Dios es. Incluso está viva esa tendencia que mira con menosprecio a la religiosidad calificándola de un recurso para los cobardes que no se atreven a aceptar la angustiosa realidad de nuestra condición; aunque he de decir que estoy de acuerdo con los que dicen que quien no se haya hundido en la desesperación y no haya experimentado esa condición de ser sin Dios tomando plena consciencia del vacío existencial, del sinsentido de la vida y desde ese abismo de desesperación se haya vuelto a Dios, no podrá experimentar La Verdad de Dios plenamente. Quizás este es uno de los propósitos de las noches oscuras de la fe.

Este hecho, el no haber sido educados con la idea de que hay un Dios, ya sea en el sentido monoteísta, Cristiano, judío o musulmán o en  un sentido más oriental, pero que mantiene la trascendencia de la vida sobre la muerte física, ha supuesto la cercenación de toda concepción espiritual de la vida social e individualmente y ha influido enormemente en la psicología de las personas de occidente y creo que es la raíz de muchos trastornos de ansiedad y otros trastornos “psiquiátricos” que intentan tratarse con soluciones materiales (pastillas) o de naturaleza psicológica que, si bien pueden paliar los síntomas, no pueden solucionar el problema de raíz, ya que este es de naturaleza espiritual. No soy psicólogo pero por experiencia propia creo que la oración, el dedicar un rato a desahogarse con Dios con la esperanza de que se es escuchado, sería la mejor medicina en muchos de estos casos.

En parte creo que esta era de oscurantismo espiritual era necesaria para desligar el concepto de Dios de la institución de la iglesia  (que ha cometido muchos abusos aunque con todo y con ello, en términos generales, considero que su vigencia en la historia ha sido muy positiva aunque solo sea por haber transmitido el mensaje de Cristo, y eso sin contar las miles de almas que han sacrificado sus vidas haciendo el bien bajo sus filas) en la psicología de las personas y llevarlas al verdadero conocimiento de Dios en Jesucristo. Me refiero a que considero que la institución de la Iglesia es un medio valido, y para muchos necesario para cultivar la relación con Dios pero no se puede sustituir a Dios por la institución de la Iglesia, ni reducir la relación de uno con Dios a su relación con la institución de la iglesia, ni reducir la verdadera vida espiritual, que consiste en el verdadero conocimiento de Cristo en Espíritu y en Verdad y en una relación personal con Él, a cumplir una serie de rituales y a persuadirse uno a si mismo de que cree una serie de dogmas… Y lo mas importante, creo que esta noche oscura de la fe en nuestra civilización ha sido necesaria o de alguna manera Dios se está sirviendo de ella, para que el hombre compruebe que la libertad no está en vivir sin Dios; que Dios no nos quita la libertad sino que Dios es nuestra libertad; para destruir todos los conceptos falsos y los prejuicios que se habían formado alrededor del concepto “Dios” y para redescubrir a Dios.

Nietzsche vio este estado de cosas y escribió “Dios ha muerto, hemos matado a Dios”. Y ante el abismo sin apoyo y sin referencia en que nos encontramos como consecuencia de haber negado a Dios y ante el nihilismo al que la humanidad se ve abocada en consecuencia, ofreció el concepto de “superhombre”; el hombre que, de su propia voluntad, construye sus propios valores haciéndose Dios de si mismo. El hombre que se establece a si mismo como centro, fundamento y apoyo de todo lo demás en contraposición al Cristiano “esclavo” que vivía en una especie de temor de Dios insano obedeciendo preceptos, no porque creyese en ellos, sino por temor al castigo de Dios. Paradójicamente este concepto de “superhombre” bien puede estar inspirado en Jesucristo, a quien Nietzsche admiraba y de quien decía que había sido el único Cristiano.

Cristo es el paradigma de los cristianos y los cristianos, los que tienen el Espíritu de Cristo, están llamados a reproducir su imagen. Están llamados a ser libres, a ser Cristos, a caminar en unión con Él así como Él, hecho hombre, anduvo unido a su propia divinidad. Están llamados a seguir los pasos de Cristo hasta la cruz y hasta el trono de Dios Ap3:21. Cristo no nos ha llamado a ese estado de temor de Dios insano y neurótico. No nos ha llamado para hacernos esclavos de un Dios que nos impone unos valores externos ajenos a nosotros mismos sino que ha venido para liberarnos de todo lo que no somos y regalarnos de nuevo nuestra verdadera identidad, el conocimiento verdadero de nosotros mismos, nuestro verdadero nombre. Dios es la fuente de nuestro ser y nuestra condición en este mundo es la de estar separados de Dios. Cristo, Dios-Hombre ha cubierto ese abismo de separación para volvernos a unir a Si y que podamos ser nosotros mismos y no una sombra de lo que realmente somos separados de la fuente de nuestro ser, Dios. Cristo nos ha llamado para hacernos Reyes y libres, no esclavos.  El Cristiano que camina en el Espíritu no obedece normas externas en las que no cree movido por el temor sino que, unido a Dios, recibe su ser de Dios y este Ser que recibe es su propia ley. A esto se refiere San Juan de la Cruz cuando en su esquema de “la subida al monte Sion”, describiendo el final del camino, el estado místico de unión con Dios escribe: “Ya por aquí no hay camino porque para el justo no hay ley; él para sí se es ley”. Esta es la libertad de los Hijos de Dios, ni más ni menos que ser quien realmente son por estar unidos a la fuente de su ser, Dios.

Esto es diametralmente opuesto al superhombre de Nietzsche en cuanto a que el superhombre de Nietzsche se crea a sí mismo, es su propio Dios, mientras que el Cristiano recibe su Ser de Dios pero similar en cuanto a que tanto el Superhombre de Nietzsche como el Cristiano son ley para sí mismos. La diferencia es que El superhombre de Nietzsche es la fuente de sí mismo mientras que el Cristiano todo lo recibe de Dios. 

Ahora bien, este camino de conocimiento de Dios y de uno mismo pasa por la muerte en nosotros de todo lo que no somos, de nuestro falso yo egoísta contrario a Dios, del que Cristo nos ha de liberar, del cual brotan todas las tendencias humanas pecaminosas y egoístas contrarias a Dios: el orgullo, la codicia, la envidia, la maldad… que nos esclavizan y nos separan de Dios haciéndonos infelices. En este sentido la vida del Cristiano es una vida de lucha permanente contra uno mismo, contra su falso yo, hasta que haya vencido a los enemigos de Dios en sí  mismo y Cristo haya destronado al anticristo, el falso yo egoísta, el superhombre “que se sienta en el trono de Dios haciéndose pasar por Dios” 2 tes 2:4, “haya puesto a todos sus enemigos (en nosotros) por estrado de sus pies” 1 cor 15:25 y reine sobre toda la tierra de nuestro ser. Esta es la victoria interior que después se ha de hacer manifiesta en lo exterior. La redención de toda la creación. Cristo jamás nos prometió una vida fácil sino una vida plena de sentido.

En definitiva, en esta era vacía de sentido en que la iglesia ha perdido su vigencia y en que las juventudes vagan sin rumbo buscando respuestas donde no las hay y saciarse en lo que no sacia animo a las personas a acercarse a Jesucristo, el único que puede dar pleno sentido a sus existencias y conducirles a la verdadera felicidad y a la verdadera libertad: la unión con Dios. A todos aquellos que arrastran cargas pesadas de remordimientos decirles que Jesucristo no os va a echar nada en cara. El desea que vayáis a Él para liberaros de vuestras culpas y de todo lo que os pesa más que vosotros mismos.. y a todos los que sufren, que al fin y al cabo somos todos, porque no se puede ser feliz sin Dios, puesto que estamos hechos para Él y nuestra condición natural es estar unidos a Él. Decirles que Jesucristo es, que está ahí y que ayuda a quien se lo pide, y que muchos hemos experimentado su ayuda, nos ha rescatado de abismos profundos y ha dado sentido a nuestras existencias. Deciros que no estamos dejados de la mano de Dios, que no somos producto de la casualidad, que hay un sentido para todo.. Y animaros a todos a que os dirijáis a Jesucristo y os desahoguéis con Él, le pidáis ayuda, explicaciones, o lo que sea que os salga…Él está ahí y os escucha.

Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. Mateo 15:13

Entrada relacionada: Análisis del mundo moderno