La Ley, la Gracia y el Espíritu Santo.

El hombre, desde que cayó en la oscuridad del desconocimiento de Dios y de si mismo por el pecado original, está bajo la maldición de la ley. Es imposible para el hombre cumplir la ley mediante sus fuerzas naturales y en consecuencia vive en el pecado arrastrándose por la tierra y tragando el polvo de las miserias del exilio. La ley debe ser cumplida espiritualmente; solo el Hombre regenerado por el Espíritu de Cristo es capaz de cumplir la Ley y, libre de todo egoísmo, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo; mandamientos que Nuestro Señor destacó como los fundamentales indicando que todos los demás dependían de ellos.

Es por esto que Cristo indicó que el no vino a abolir la Ley y los profetas sino a darles cumplimiento. Cristo, El Hombre Nuevo, paradigma del Hombre regenerado, sin pecado, cumplía naturalmente la Ley y, por el regalo de Su Santo Espíritu, nos capacita para cumplirla a nosotros los cristianos transformando nuestra naturaleza caída, regenerándonos y haciéndonos Hombres Nuevos sin pecado a su imagen y semejanza. Entonces es Cristo mismo el que cumple la Ley en nosotros, pues entonces Él es en nosotros y nosotros somos en Él (Juan 14:20 y 17:21-23). Cristo mismo es la Ley y solo transformándonos en Él y participando de su Ser, de su Vida es posible cumplir la Ley. Este es el Paraíso, la tierra prometida y la tierra de los vivientes; Cristo.

Hasta aquí hemos visto como la manera de cumplir la Ley es haciéndonos uno con Cristo y cómo esto solo es posible mediante la obra transformativa del Espíritu Santo en nosotros y no mediante nuestros esfuerzos. Ahora bien, ¿Son necesarios nuestros esfuerzos y nuestras obras para que el Espíritu Santo pueda realizar esta obra Santa en nosotros? ¿Cual es el papel que jugamos nosotros en nuestra Salvación?

Las palabras de Cristo en la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9, Marcos 4:1-9 y Lucas 8:4-8) son claves para traer luz a esta cuestión. En este pasaje Cristo nos indica que es posible que la palabra caiga en mala tierra o que sea ahogada por los cardos y los espinos, los afanes de este mundo, y no fructifique. La tierra alude a nuestro ser en este mundo y a nuestra relación con este siglo y todo lo que conlleva. La semilla alude a la palabra de Dios: tanto a la buena nueva del evangelio, como a Cristo, Palabra de Dios, en nuestro corazón como Espíritu Santo y a la Fe (sal 126:6, Mateo 17:20) y los frutos aluden a la Vida eterna, la vida nueva en el Espíritu, la comunión con Dios a la que hacíamos referencia que es el fin de la vida Cristiana.

Es en la tierra, en su relación con las cosas transitorias de este siglo, donde el hombre puede actuar. Lo demás, el crecimiento de la planta, es obra de la Gracia. No podemos sustituir la obra transformativa del Espíritu Santo con nuestros esfuerzos pero si que es nuestra responsabilidad cuidar nuestra tierra enfocando nuestra vida en Cristo y evitando diluirnos en los asuntos de este mundo a fin de que el Espíritu Santo pueda hallar en nosotros una tierra fértil donde la semilla de la Fe pueda germinar, crecer y producir los frutos del reino. Mediante la oración, el agua y la luz de Dios necesarias caerán del cielo y la semilla de la fe se convertirá en el gran árbol del reino (Mateo 13, 31-35).

Lo que esta en nuestra mano es desenvolvernos en este mundo lo mas fielmente posible a las instrucciones de Cristo, siempre confiando en su misericordia ante nuestras inevitables caídas (MT 18:7), y buscar recibir todo lo demás en la oración. Los pies bien asentados en la tierra (buena conciencia) mirando al sol (viviendo en oración).

En la experiencia dicen que el esfuerzo es mas necesario al principio, cuando las pasiones están mas vivas y el amor a Dios aún es débil en nosotros o mejor dicho cuando aún no hemos sintonizado con el amor que Dios nos tiene, pues amar a Dios es dejarse amar por Él. Aquí el hombre se conduce intentando agradar a Dios interpretando cual será su voluntad mediante el concepto que se ha formado de Dios por la lectura de la Biblia y la educación que ha recibido pero no tiene una experiencia real ni una guía directa de Dios.

Llega un momento, cuando el sentimiento de la presencia de Dios se ha hecho fuerte en nosotros y ha pasado a ser sensible, cuando el árbol se ha hecho grande y las aves de los cielos ¿quizás una alegoría de los pensamientos? hacen nidos en sus ramas (Lc 13:32), en que resulta mucho mas sencillo pararse a discernir y hacer las cosas siguiendo la voluntad de Dios. En estas etapas de comunión esa luz de la presencia de Dios en nosotros nos indica el camino a seguir y en caso de duda, cuando tenemos dudas sobre como debemos actuar no estando seguros de si una acción en particular va a ser o no conforme a la voluntad de Dios, es util seguir un consejo que leí en el blog elsantonombre: proyectarnos en el futuro e imaginarnos habiendo realizado la acción acerca de la cual tenemos dudas; entonces la gracia nos mostrará si ese es o no el camino que debemos tomar viéndose o no fortificado el sentimiento de amor, paz y comunión con Dios. Aquí el hombre ya no se conduce movido por su interpretación de cual será la voluntad de Dios sino que Dios mismo le guía y le mueve de manera directa.

Este estado de comunión es a lo que se refieren los orientales cuando hablan de hacer descender el intelecto al corazón, lo que, si no me equivoco, es equiparable al estado de Gracia o a caminar en el Espíritu. Antes de llegar aquí es necesario gran esfuerzo y lucha para dominarnos y hacer la voluntad de Dios, pero aquí ya contamos con una ayuda sensible del Espíritu Santo y la paz supramundana y el amor a Dios se convierten en un refugio contra los zarandeos de los deseos de la carne y un punto de apoyo que nos permite vivir haciendo la voluntad de Dios de manera natural.

El amor a Dios es la principal muralla que nos protege de las tentaciones y hace dulce el esfuerzo. En las etapas en las que ese amor es débil aparecen las tentaciones de buscar satisfacciones fuera de Dios pero cuando el fuego del amor a Dios arde con fuerza ni siquiera supone un esfuerzo abstenerse de los placeres del mundo porque lo único que se quiere es a Dios y todas nuestras pasiones están ordenadas correctamente hacia ÉL. Entonces vivimos la vida del Espíritu y de manera natural cumplimos la ley, pues en esos momentos, el Hombre Nuevo, que no puede pecar porque es Hijo de Dios nacido de Dios (1 Juan 3:9) domina en nosotros en lugar del hombre viejo carnal esclavo del pecado.

Ahora bien, los autores con experiencia en esto siempre dejan bien claro que este estado de gracia o unión del intelecto y el corazón, no es algo que se pueda obtener por los propios esfuerzos sino que es puro Don de Dios que nos será otorgado cuando El considere oportuno. Hasta entonces debemos luchar lo mejor que sepamos y podamos y esforzarnos en enfocar nuestra vida en la búsqueda de Dios y guardarnos de los afanes de este siglo a fin de que la buena semilla se desarrolle y fructifique. Los que tienen experiencia dicen que es necesario pasar por crisis de fe y amor en el camino de unión con Dios a fin de purificar nuestras intenciones. En estos momentos en que nuestra debilidad e impotencia se hacen patentes debemos confiar ciegamente en Cristo apoyándonos en su omnipotencia, su misericordia y su amor por nosotros perseverando hasta el fin. El que persevere hasta el fin, éste será salvo. MT 24:13.


                       

Citas:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. génesis 3:17-18

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:36-40

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Mateo 5:17

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 5:20

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. juan 5:39-40

Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece. juan 9:41

En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Juan 14:20

para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.Juan 17:21-23

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero). galatas 3:13

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. romanos 3:20

Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. romanos 7:14

Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Mateo 13:31-32

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:9

la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 1 corintios 3:13-15

el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Filipenses 1:6.

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Juan 10:28-29


             



Enlace recomendado sobre la misma temática : EL ESPÍRITU SANTO, LEY NUEVA DEL CRISTIANO. Raniero Cantalamessa

Exposición de la Fe Cristiana

PORQUE ESTAS CANSADO, ABURRIDO Y CABREADO.

PORQUE DE REPENTE TE HAS VISTO EN ESTE MUNDO Y NO LE VES UN SENTIDO.

PORQUE UNA VOZ TE DICE QUE LO ESENCIAL SE TE ESTA ESCAPANDO.

PORQUE TAMBIÉN TE DICE QUE LA VIDA NO PUEDE SER TAN CRUEL, QUE HAY UN SENTIDO.

PORQUE EL SEXO SE ACABA, NO TE LLENA Y LO VUELVES A DESEAR.

PORQUE CUANTO MAS LIBRE CREES QUE ERES MAS ESCLAVO TE SIENTES.

PORQUE CUANDO ESTAS ARRIBA BAJAS LO MISMO QUE HAS SUBIDO.

PORQUE VAS A MORIR.

PORQUE NO TIENES NADA QUE PERDER Y TODO QUE GANAR.

PIDÁMOSLE AYUDA A JESUCRISTO, PORQUE EL ES EL SENTIDO DE LA VIDA.

 

” yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida ” juan 8:12

” yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al padre sino por mi ” juan 14:6

” la verdad os hará libres ” juan 8:32

 

1.Nuestro estado actual y el mal en el mundo y en nuestros corazones:

Es lógico pensar que no tiene sentido que el mundo sea imperfecto y que exista sufrimiento y mal en el mundo. ¿No tendría más sentido que todo fuera perfecto? Actualmente vivimos en un mundo caído. La causa es el pecado original, en la biblia está simbolizado por la desobediencia de Adán y Éva al comer del fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien y del mal. No se sabe bien en que consistió o lo que simboliza ese pasaje del Génesis pero la consecuencia es el estado de separación del hombre con Dios.

Algunas consecuencias de este estado de separación del hombre con Dios son:

– la infelicidad: Estamos diseñados para estar unidos a Él y solo en El podemos descansar y no descansaremos realmente hasta que volvamos a ser uno con EL. Tenemos una necesidad infinita que intentamos satisfacer de muchas maneras (mujeres, vino, comida, vicios, moralidad, intentar ser lo que no somos…) pero la única manera de satisfacerla es Dios.

– el desconocimiento de nosotros mismos: Dios es la fuente de nuestro ser. Al estar separados de Dios estamos separados de nosotros mismos. Somos una sombra de lo que somos realmente, de nuestro verdadero “yo” que Dios creó. Estamos espiritualmente muertos. En esto consiste el pecado, cuando el hombre peca, se aleja de Dios la fuente de su ser, se aleja de su verdadero ser, muere espiritualmente, se demoniza.

– El egoísmo en nuestros corazones: La voluntad propia contraria a la voluntad divina que nos separa de Dios y de la que solo Dios puede liberarnos. La imagen de la serpiente de la que solo Cristo puede liberarnos cuando nace en nuestros corazones y en nuestros corazones aplasta la cabeza de la serpiente. Es entonces cuando conocemos nuestro nombre verdadero, el que Dios nos da, el que procede de Dios; es decir, cuando nos conocemos a nosotros mismos, a nuestro verdadero yo que Dios creó. Entonces recuperamos la imagen y la semejanza de Dios a que fuimos creados.

– La muerte: del estado de separación del hombre con Dios deriva nuestra condición actual aquí en la tierra. De repente nos vemos vomitados en este mundo y todos y cada uno de nosotros estamos condenados a morir. No sabemos para que ni por qué estamos aquí. Esta condición genera un profundo vértigo que todos llevamos dentro, lo que se suele llamar “angustia existencial”. Algunos son más conscientes de este vértigo y otros menos porque unos lo miran y otros lo evaden pero está en todos. Cuando el hombre conoce a Dios este abismo de vértigo se deshace como la oscuridad ante la luz. Ya sabe que todo tiene un sentido, que no somos el producto del caos ni de la casualidad, que todo tiene una razón de ser, que cada momento amargo de la vida tendrá una respuesta (Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos Apocalipsis 21:4) y que Dios Es y veremos su victoria eterna (en la cruz) sobre todo mal.

2.La salvación de Dios (Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido Mt 18:11):

Dios no nos abandonó y nos dejó en este deplorable estado sino que se hizo hombre, en Jesucristo, y vino a buscarnos para rescatarnos y devolvernos la unión con El, y con ella todo el bien que habíamos perdido. Dios se unió a nuestra humanidad para que el hombre pueda unirse de nuevo a Él. Este estado de unión del alma con Dios es el paraíso. Si miramos la cruz + , el palo vertical simboliza la divinidad de Cristo, el horizontal simboliza la humanidad de Cristo y el centro simboliza la reconciliación de Dios y de la humanidad en el UNO, en el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el punto donde ambos palos se cruzan. La humanidad y la divinidad reunida y reconciliada por la humanidad  divinidad de Cristo como oró a su Padre (su divinidad) diciendo “que todos sean uno” Juan 17:21

Jesucristo murió en la cruz y al tercer día resucitó. La manera como Jesucristo nos salva es enviando su Espíritu Santo a nuestros corazones. El Espíritu Santo, es Dios, Cristo mismo que viene a habitar en el corazón del que se lo pide. Este Espíritu Santo (Hechos 16:6), Espíritu de Cristo (romanos 8:9), Espíritu de Jesús (Hechos 16:7), Espíritu de Dios (romanos 8:9), un único Espíritu (Efesios 4:4), es el que reproduce la sagrada imagen de Jesús en nosotros. Cuando recibimos el Espíritu Santo, el verdadero Sol, que es Jesucristo, así como nació en este mundo en Belén, nace en nuestro corazón; y de vivir en la noche pasamos a vivir en el día verdadero. Es El Espíritu de Cristo, cuando lo recibimos, el que nos va limpiando de nuestro falso yo, de nuestro egoísmo y nos va llevando al conocimiento de Jesucristo y en consecuencia al conocimiento de nuestro verdadero “yo” y a la unión con Dios (La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Juan 17:22).

Dios se hizo Hombre y murió en la cruz para enviarnos su Espíritu. Por esto esta escrito que Jesús no tenía pecado (2 corintios 5:21) y Él no era un hombre normal como nosotros. El es el primer Hombre, la raíz del nuevo pacto, la raíz de Jesse como está escrito en el Apocalipsis y el primogénito porque como está escrito en Juan “El no era de este mundo pero nosotros somos de este mundo”. y Ahora no somos mas de este mundo porque Él, que nunca fue de este mundo, nos ha liberado de este mundo (Juan 15:19). La humanidad entera estaba sepultada en el pecado. Era necesario que Dios naciese como hombre y matara a la muerte y al pecado en nuestros corazones y después, como consecuencia, en el mundo exterior.

Jesús es el paradigma, el Hombre Nuevo, el primogénito, el primer renacido que nos ha abierto el camino a todos los demás. Cuando dice que El es el camino no se está refiriendo solo a su Santa presencia que nos guía en nuestros corazones, también se está refiriendo a su humanidad que debe ser reproducida en nosotros por Su Espíritu Santo. Nosotros los Cristianos estamos también llamados a seguirlo hasta la cruz y hasta el trono de Dios.

Los siguientes pasajes, entre otros, hablan del Espíritu Santo:

Juan 4:13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;

Juan 4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba

Juan 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Juan 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Juan 16:14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Juan 16:15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

3. conclusión:

Es probable que todo esto choque con nuestra racionalidad y nos cueste creer que es así, además es posible que haya cometido algún que otro error en la exposición. De todas maneras yo creo que lo importante es que con sinceridad nos dirijamos a Jesucristo y le pidamos su ayuda. Él está ahí y ayuda a quien se lo pide. Dile lo que te salga del corazón, que quieres que te ayude pero que te cuesta creer y que te ayude a creer o que quieres conocerle o pídele ayuda y exponle tus preocupaciones o lo que sea. 

Todos hemos buscado la felicidad en donde no podíamos encontrarla y hemos cometido errores o pecados. También todos nos hemos dejado llevar por nuestro egoísmo y hemos hecho sufrir a gente, hemos hecho mal y nos hemos comportado indignamente. Todos necesitamos el perdón de Dios. Pidámosle a Jesucristo que nos perdone todo el mal que hayamos hecho y que nos ayude a cambiar. El no nos va a echar nada en cara. El desea más que nosotros que vayamos a Él para perdonarnos, limpiarnos y hacernos felices. (Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. Juan 3:17)

Es de vital importancia recibir a Cristo. Antes de recibirlo estamos muertos, cuando lo recibimos volvemos a la verdadera vida, con Dios, como Jesucristo dijo:

Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a vida.”

Juan 5:25 “De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.”

Juan 11:25-26 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.